Igualitos igualitos

Aquí en Massachusetts la ley se cumple a rajatabla. En el caso concreto de las normas de circulación, por ejemplo. En la carretera, son normales carteles anunciando cosas del estilo: "Lo dice la ley: protégete." (refiriéndose a usar el cinturón de seguridad en el coche). Los coches acostumbran a frenar cuando el semáforo está en amarillo. Siempre hay policía vigilando las obras al lado de la carretera y vigilando que los coches circulen cuando deben. 

Yo provengo de otra cultura. La Ley es una cosa que está allí y que está bien que la cumplan... los otros. Con lo cual, para mi es normal acelerar cuando el semáforo está amarillo. Y lo probé en Massachusetts. Un día. Sin darme cuenta, porque es mi estado natural. Un segundo después de pasar el semáforo rápidamente, sonaba un silbido de coche de policía y me di por aludida. Un sudor frío y seco se apoderó de mi y las manos empezaron a temblarme. No sabía si pararme, bajar del coche, levantar las manos y tirarme al suelo con las manos en la nuca para que llegara el policía en cuestión y me llevara presa a la comisaría más próxima por el delito indescriptible que acababa de cometer. Opté por mirar el retrovisor constantemente, reducir la velocidad y comprobar con alivio que ningún coche de policía había iniciado una persecución para cazarme cual gangster de película de acción.
¡Buf! Nunca sabré si la sirena se encendió al verme un policía cruzar en amarillo, o por algún otro motivo que sucedía cerca de donde yo circulaba. Pero el susto no me lo quita nadie y a partir de entonces, empecé a pararme con el semáforo amarillo. Mi cabeza giraba continuamente a derecha e izquierda para comprobar que no estaba haciendo ninguna infracción o, lo que es más importante, en el supuesto de que la hiciera, que nadie se había dado cuenta.

Y aprendí a obedecer el código de circulación de Massachusetts. No había excesos de velocidad, el intermitente se usaba al girar a derecha o izquierda, cedía SIEMPRE el paso a los peatones, estuvieran estos circulando por un paso de peatones o no... hasta que los vi. Si. Los pillé. Todo sucedió un día al mediodía en Storrow Drive. Yo iba tan tranquila conduciendo y cumpliendo estrictamente las normas de circulación. Otros coches me adelantaban, pero yo sabía que nadie estaba sobrepasando los límites de velocidad, puesto que éramos unos conductores de Massachusetts, un estado americano donde las normas de circulación son de obligado cumplimiento, para el orgullo y tesón de la nación. Curiosamente, noté que los coches que me acababan de adelantar frenaban de golpe. Hecho extraño puesto que en Storrow Drive casi no hay semáforos y en ese momento no vislumbré ninguno de color naranja y mucho menos en rojo. No. Los coches amigos, esos valedores del código de circulación no frenaban porqué si, frenaban porqué acababan de ver estacionado ¡¡¡¡¡un coche de policía!!!!!! ¡Con que esas tenemos!

Aquí entendí muchas cosas. Que las leyes son para cumplirlas... si hay quien vigila que se cumplan. Si hay quién sanciona al incumplidor. Estés donde estés, aquí, allí, en un lado u otro del océano, en un hemisferio o en el otro. Si. Aquí comprendí que todos, todos, somos iguales.

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