6 horas

Ejemplo 1
Mira, acabo el trabajo, recojo a los niños y llegamos a casa. Mientras preparo la cena y voy gritando a los niños para que hagan los deberes, se duchen, se pongan el pijama y no se atiborren con lo primero que encuentren en la nevera, pienso que es una buena hora para llamar a mi madre. Y la llamo por Skype. Me contesta. Y me recibe bostezando y hablando en voz baja. ¡Caramba! ¡Pero si no son ni las seis de la tarde! ¡AAAAYYYYYYYYY! ¡Son las seis de la tarde en Massachusetts, pero no en casa de mis padres! ¡Me he olvidado otra vez de la diferencia de horas entre un lado y el otro del océano! Mi madre, con el corazón contento por mi llamada pero con el alma dormida, me responde con monosílabos y le digo que ya la llamaré otro día.

Ejemplo 2
Nos levantamos por la mañana y desayunamos. Buena hora para llamar a los abuelos. Skype. ¿Por qué no contestarán? Ah, ya me acuerdo, es su hora de la comida, tienen la tele demasiado alta para escuchar el berrido del ordenador avisándoles de nuestra llamada repentina y no programada. Desayunamos y nos vamos corriendo al cole. Al cabo de un rato, veo una llamada perdida de mi madre: ¿Pasa algo?¿Estáis bien? Mi madre es de la vieja escuela, siempre se teme lo peor. 

Ejemplo 3
Intento Skype con mi madre. No está conectada. Le envío un Whatsapp por si quiere conectarse. No recibo nada hasta pasadas unas horas. ¿Pasa algo?¿Estáis bien? Al no contestarla yo inmediatamente, recibo una llamada telefónica transoceánica. Escucho la voz de mi madre ¿Pasa algo?¿Estáis bien? La contesto que si, que estamos bien, que no pasa nada, que sólo quería hablar en ese momento con ella un poquitín. Y la cuelgo puesto que evidentemente, en ese momento yo no puedo hablar.

Ejemplo 4
Intento Skype con mi tía-abuela. No está conectada. Le envío un Whatsapp preguntando si quiere hacer un Skype. Me contesta al cabo de una hora, cuando ella está lista para el Skype y yo ya no puedo hacerlo. Al llegar a casa, veo que mi tía-abuela ha intentado 45 veces hacer un Skype conmigo, aparte de todos los Whatsapps que han seguido a todas y cada una de las llamadas frustradas de Skype donde me anuncia que ella está lista para el Skype.

Y suma y sigue. Estas seis horas de diferencia con nuestra familia y amigos hacen que las conversaciones sean:
- infrecuentes
- en horas intempestivas para unos u otros
- con muchos malentendidos por los dos lados, 

pero también
- deseadas
- cargadas de emociones y sentimientos positivos y
- con ganas de abrazarlos

Lejos en quilómetros (y en millas), cerca en el corazón, en ambos lados del océano hay muchas intentonas para hacer una llamada que nos alegre el día o nos desahogue la mente. Y cuando finalmente se consigue la meta (es decir, cuando podemos hablar más de veinte minutos seguidos), la sensación de bienestar es indescriptible.




Comentarios

  1. cómo te entiendo!!! aqui ese año aun no cambian la hora, pero entre cambios alli y aqui nunca me acuerdo si hay 3, 4, 5 o 6 horas de diferencia. A veces mando wsp que sé que despertarán a alguien, a veces para coordinar un skype me paso semanas...pero cuando lo conseguimos vale tanto la pena...

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    1. Aún recuerdo que llamé a la tía abuela en mi tarde, sin pensar en el cambio horario... y eran sus dos de la madrugada! Al pensar en la diferencia colgué enseguida y la pobre mujer me llama, con cara de sueño, bostezando pero contenta de poder hablar un poquitín con los niños;)

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