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European cuisine y Mediterranean salad

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Siempre me ha fascinado comprobar que los americanos creen a pies juntillas que la ensalada que se prepara en toda la orilla del mar Mediterráneo es la misma. Como si los turcos, griegos, italianos, franceses, marroquíes, egipcios y muchos más países que me olvido, se hubiesen puesto de acuerdo para poner los mismos ingredientes en una ensalada única, la ensalada Mediterránea.  En la gran mayoría de menús de restaurantes americanos, ya sean de comida rápida saludable, o de más alta alcurnia, existe una ensalada consistente en queso feta, lechuga, aceitunas y poca cosa más, que en tierras de Massachusetts osan llamar ensalada Mediterránea. Así en plan general. Pero el otro día, su atrevimiento fue a más. Mientras conducía por la calle, cedía el paso amablemente, o me lo cedían a mi, escuché que un restaurante nada económico ofrecía exquisitos platos de la "Cocina europea" (European cuisine). Así. Con dos.  Como me costó salir de mi asombro, no recordé el nombre del restaurante d…

Contacto de emergencia

Si aún no te habías dado cuenta, te enteras de que vives fuera de tu patria cuando rellenas toda la documentación concerniente a la escolarización de tus retoños, y debes escribir el nombre del contacto de emergencia. Mi marido, claro está, es mi contacto de emergencia. No, ese nombre y apellidos ya los he rellenado en las casillas donde pone Father. Ejem... ¿Mis niños pueden ser contactos de emergencia? Pues va a ser que no, puesto que son menores, y además son los que tienen la emergencia, en su caso. ¿Pues a quién diantre meto como "Contacto de emergencia"? La primera vez que me sucedió parecido descalabre, me acordé de una vecina simpática que había visto el día anterior y que me había sonreído. Aunque no habíamos mediado ni media palabra, pensé que sería muy buen contacto de emergencia, ya fuese por proximidad a mi vivienda, ya porqué además sus hijos acudían a la misma escuela que mis niños.  O sea que me puse manos a la obra. Al día siguiente, hice gala de la mayor de mis son…

La dulce experiencia mamográfica

En Massachusetts, se recomienda a todas las mujeres mayores de cuarenta años que realicen una mamografía anual. Como cumplo con este requisito desde hace ya bastantes años, tengo el inmenso placer de disfrutar de esta gozada una vez al año. Antes de empezar el relato de tan dichosa experiencia, debo decir, sin rintintín, que considero que las mamografías son una prueba útil para la detección precoz del cáncer de mama, y que no dejaré de realizarlas mientras tenga posibilidades de continuar. Y empiezo. - Recibo una carta del centro de salud recomendándome encarecidamente, y siguiendo las leyes de Massachusetts, que los llame para programar dicha prueba. - Los llamo. Tengo la increíble suerte de que una mujer ha rechazado la hora que tenía, y me la dan a mi. Tiempo de espera, menos de una semana. Estoy que salto de contenta. - Acudo puntualmente a mi cita. Entro en el centro de salud, y voy siguiendo los cartelitos que indican dónde van la mayoría de mujeres de más de cuarenta años a pasar un…

Paciencia americana

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A las cinco en punto, acudo diligentemente a buscar a mi retoño pequeño no tan pequeño, de su clase semanal de arte. Se realiza en el basement (el sótano) de una profesora de escuela primaria que dedica su tiempo después de las clases en la escuela pública, a dar más clases privadas. Desde este modesto blog, toda mi admiración. Pues bien, los otros churumbeles van marchándose, de la mano de sus ajetreadas madres, pero el mío está terminando su obra de arte, que hoy consiste en la cara de Spiderman, tarea arduo complicada por tratarse de una cantidad de telarañas entremezcladas con precisión. - Vamos, corazón, es hora de irse, le digo yo, usando mi voz de mamá dulce. Caso omiso. Continúa dibujando las telarañas. - Venga, es tarde y eres el último, le digo al cabo de pocos segundos, con voz de mamá abnegada pero con un poco de prisa. Ni caso. Lápiz arriba y abajo, cabeza volcada en su dibujo terañil. - ¡He dicho que tenemos que irnos! Ya está, ya me ha salido mi voz verdadera de mamá enfadada…

La próxima celebración la descubres en las tiendas, no en tu corazón

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¿Que estamos en vísperas de Halloween y no sabes cual es la próxima celebración nacional? Tranquilo, acércate a un Target, Marshalls, TJMaxx o similares y solo en la entrada ya descubrirás los artículos necesarios para celebrar Thanksgiving. ¿Que después de Thanksgiving no sabes la que se avecina? Buena, ésta es un poco difícil. En Massachusetts tenemos Navidad y Hanukkah, a cada cual más popular en función de la situación religiosa o más bien tradicional que impere en tu hogar. Y en las macrotiendas mencionadas anteriormente, repletas de productos innecesarios, pero que con un marketing feroz a base de etiquetas con el precio actual y el precio anterior, te piden a gritos que compres todas las gangas que tu tarjeta de débito puede aceptar, sabes que estás en buenas manos. Puedes comprar árboles, decoración variopinta y una cantidad interminable de productos hogareños, con las fiestas de marras impresas hasta la saciedad.  ¿Y después de las Navidades? Pues esta es buena. Aquí hay una di…

Los tacones no son para Massachusetts

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Definitivamente. Decididamente. Los tacones no tienen cabida en estas tierras nevadas y heladas. Recuerdo una de las últimas veces que calcé unos tacones de vértigo, más de un año atrás. Unos amigos nos habían invitado a cenar a su casa, y yo, muy pizpireta, me había enfundado en un vestido ajustado que marcaba mis michelines protuberantes de forma elegante, y me había calzado unos zapatos negros de charol de tacón demasiado alto, por eso de que así se me estilizaba la figura. Craso error, por supuesto. acostumbrada como estoy a usar zapatillas de deporte o botas, los tacones se entrometían en mi bienestar físico y psíquico. Mi bienestar físico peligraba, puesto que ya del coche a la puerta de entrada de la casa de nuestros amigos, mis andares no eran precisamente aprincesados. Más bien parecía un pato mareado. Y mi bienestar psíquico peligraba, puesto que mi incomodidad física evitaba que pasase un buen rato de pie, ya que mi cerebro se quejaba contínuamente a mis piernas y a mis pies…

Comprar con un clic

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Todo. Todo lo que se me ocurre puede comprarse en Estados Unidos a través de un clic, tumbado tranquilamente en tu cama, a las diez de la noche, o incluso de madrugada. Todo. Hace pocos días, asistí a un evento con más de un centenar de personas. El profesor había preguntado el porcentaje de cosas que comprábamos por internet. Mi asombro fué mayúsculo, cuando prácticamente la totalidad de la gente contestó que más de un noventa por ciento de sus compras son a través del ordenador. O de la tablet. O del teléfono. Antes de llegar a Estados Unidos, yo no compraba nada por internet. Nada de nada. Y ahora, cada vez me voy acostumbrando a comprar más y más, tranquilamente sentada en mi sofá, contemplando y escogiendo lo que deseo (o lo que desean que desee), a través de la pantalla. Es fácil. Aunque demasiado fácil, y te cuesta controlar muy mucho entre lo que deseas y lo que necesitas, llegando a comprar mucho más a través de deseos que de necesidades. Otra cosa que también generó mi asombro f…