Entradas

Sabes que vives en Massachusetts si:

Imagen
- Consideras normal levantarte a las seis de la mañana; - Consideras normal irte a la cama a las nueve de la noche; - No tienes persianas en la habitación; - Te gusta la nieve y las temperaturas negativas; - Tienes ropa deportiva de los Red Sox y los Patriots aunque nunca hayas practicado ningún tipo de deporte, y mucho menos baseball y fútbol americano; - Sonríes a la gente desconocida que se cruza contigo en el pasillo de tu trabajo; - Cedes el paso a coches que no tienen prioridad; - Crees que ir al supermercado vestida con ropa deportiva y bolso de marca no está reñido con el estilo, aunque no exista; - Sabes que hay fiestas cristianas, judías y musulmanas y son todas bienvenidas; - Saludas a tus conocidos con un semi abrazo que no aprieta; - Te quedas en casa sin rechistar cuando el gobernador alerta de una tormenta de nieve; - Tus hijos visten pantalones cortos y chaqueta de abrigo para ir a la escuela; - Estás acostumbrada a cruzarte con autobuses amarillos que antes sólo visualizabas a tr…

Entrenadores voluntarios

Imagen
Mi pequeño ha querido probar el baseball, deporte americano por excelencia y motivo de largas horas delante del televisor para una gran parte de americanos que se precien de serlo.  Para saber en qué equipo jugarían (es decir, para saber de sus habilidades más o menos baseboleras), a los niños los citaron en el gimnasio de la escuela secundaria de la localidad. Nunca había visto a tanta gente en un punto concreto del pueblo. Padres y madres se apilaban en la entrada del gimnasio, para poder captar las habilidades más o menos desarrolladas de sus pequeños y adorables monstruitos. De nada sirvió que yo y un par de mamás nos escabulléramos de la entrada e intentásemos colarnos dentro del gimnasio. Un simpático pero firme cincuentón de buen ver nos dijo que la entrada estaba prohibida durante las pruebas y que debíamos esperar fuera. Al cabo de dos horas de práctica, mi pequeño salió del gimnasio y nos fuimos a casa, esperando impacientes un correo con el grupo al que lo habían aceptado. N…

bibliotecas y ferias de libros

Imagen
Al principio de vivir en Massachusetts, vivíamos en Newton, un pueblecito (o mejor dicho, una vasta extensión de terreno repleta de casitas de sueño americano con termitas incorporadas). En aquella época, mis hijos y yo nos apuntamos como miembros de la biblioteca pública de la localidad, y con el carnet podíamos sacar de la biblioteca una enorme cantidad de libros, para devolverlos al cabo de unas dos semanas. En aquella época, tuvimos en casa muchos libros prestados, y cuando yo recibía un correo electrónico de la biblioteca, recordándome amablemente su devolución, yo me volvía loca por encontrar los susodichos libros susceptibles de devolución debajo del sofá, o escondidos entre las sábanas. También en aquella época, los niños y yo acudíamos a la biblioteca para ver una película bastante actual y totalmente gratuita, o a contemplar obras de arte de artistas locales que nunca captaron mi alma ni mucho menos mi monedero, o a comprar libros viejos por menos de un dólar cada uno, o par…

Hablando con una pantalla

Imagen
Desde mi llegada a Massachusetts, que uso el drive thru cuando voy al cajero automático. Sólo por este motivo. Pero el otro día, mis hijos me convencieron que debía usar el drive thru del Starbucks, y me sentí vieja y futurista al mismo tiempo. Sucedió lo siguiente: Llego con el coche a la línea donde pone drive thru y sigo las indicaciones de las flechitas. Conduzco hasta una pantalla inmensa a mitad del camino hacia una casita donde fabrican los cafés a los que me he aficionado. Observo la pantalla, que es de grandes dimensiones, rectangular, plastificada con los bordes metalizados, negra como el carbón, y sin ninguna indicación de los pasos que debo hacer para pedir mi latte. Continuo mirando la pantalla, para descubrir alguna señal que me indique el próximo paso, cuando de repente oigo una voz grave que me dice: "Buenos días, gracias por comprar en Starbucks, ¿qué desea?" Alarmada, no salgo de mi asombro, ¡un pedazo de plástico rectangular ha adivinado que estoy cerca de él…

Chicas de fútbol

Imagen
Nuestra vecina de nueve años practica soccer (fútbol) desde hace tiempo. Mis hijos varones no practican soccer (fútbol). En Estados Unidos, el fútbol tal y como lo conocemos en Europa es practicado ampliamente por la sección femenina, muy al contrario de lo que yo conocía en mi país. Y no es un fútbol endeble ni mucho menos. Es un fútbol agresivo, competitivo, con grandes dosis de entrenamiento y de sacrificio por parte de las abnegadas jugadoras, que se toman el fútbol como un deporte muy en serio y en el que les encanta participar, competir, y ganar. La afición empieza a la edad temprana, y sigue hasta la entrada a la universidad, donde chicas de larga melena rubia recogida en una trenza persiguen como cosacas una pobre pelota hasta conseguir su objetivo, oséase, el preciado gol, que celebran con alegría infinita y desinhibición absoluta. ¿Quién ha dicho qué del sexo débil? En mi país, los niños practican fútbol y las niñas gimnasia. Como mínimo una gran mayoría. Veo que mis amigas exhib…

Cartas de gracias

Imagen
Antes de vivir en Massachusetts, cuando alguien me hacía un favor, o nos invitaban a una cena o a un aniversario, cuando me dejaban un libro o cuando me felicitaban por mi cumpleaños, yo daba las gracias.
Gracias. Diciéndolo con la boca. Claro y simple. gracias.
Pero desde que estoy en Massachusetts, las gracias las recibo a través del correo postal, e incluso he aprendido a dar las gracias del mismo modo. 
En las entradas de cualquier Target que se precie, hay un gran espacio dedicado a las tarjetas que sirven para dar las gracias o para felicitar a la gente. Así pues, encontramos multitud de tarjetas para:
- felicitar a una persona de la família (abuelas, abuelos, padres, maridos e hijos, amigos, e incluso vecinos);
- felicitar por una boda o un nacimiento;
- desear una pronta recuperación de alguna enfermedad;
- dar las gracias por todo lo que se pueda ocurrir:
* gracias por asistir a la fiesta de aniversario de mi hijo
* gracias por dejarme un libro
* gracias por el regalo de cumpleaños
* gr…

De todo el mundo

Imagen
Hay cosas buenas y cosas malas de vivir lejos de tu hogar. Yo siempre considero que la balanza se decanta enormemente en el lado positivo. Me gusta hacer listas de multitud de cosas, y mis listas positivas por el hecho de vivir lejos de mi hogar ya han copado algunos de mis artículos. Pero el otro día descubrí una cosa positiva que aún no figuraba en ninguna de mis listas anteriores, con lo cual paso a añadirla escribiendo éstas líneas. Mi media naranja me envió un chiste divertido a través de WhatsApp, la aplicación estrella de cualquier persona que se tercie a muchos quilómetros de su hogar. Solté una carcajada al ver el chiste y decidí compartirlo con muchos de mis contactos, también por WhatsApp, porqué echar unas risas es gratuito y necesario en muchas ocasiones. Algunos de mis contactos me contestaron con emoticones, o comentando simplemente que era divertido. Pero el protagonista de éstas líneas no era el chiste en si, sino el darme cuenta de que me estaban llegando mensajes de …