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Animando

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Mi pequeño ha empezado sus entrenamientos y sus partidos de fútbol. Del futbol europeo, lo que aquí llaman soccer. El primer día del partido, nos levantamos emocionados (¿o era soñolientos? un partido programado a las 8 de la mañana de un sábado no es un buen augurio) y nos dirigimos al campo de futbol. Y allí comprobé diferentes modos de actuación, como no, con la gente americana de verdad. Mi modo de actuación: Llegamos al campo a las 8 y dos minutos. Culpamos al tráfico por llegar tarde, aunque nuestros bostezos nos delataban. Abrigada con chaqueta (vivimos en Massachusetts, el tiempo a mediados de abril no es para tirar cohetes), yo seguía los andares de mi hijo arriba y abajo del campo, no lo perdía de vista, le animaba cuando tenía la pelota y lo gritaba cuando fallaba algún tiro; también yo gritaba como una posesa cuando el equipo de mi pequeño marcaba un gol, bajo la mirada reprobatoria de mi marido, que me suplicaba que bajase la voz. El modo americano de actuación: Al entrar nos…

Cabeza de canica

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Una de las cosas que nos divierten en casa son traducir los nombres de las ciudades o pueblos americanos. El otro día, unos amigos nos propusieron ir a Marblehead, una ciudad costera del norte de Boston. Marblehead es un nombre muy americano, de esos que cuesta pronunciar, pero cuando lo traduces, es decir, pronuncias "Cabeza de canica", una sonrisa te invade la cara y tus hijos no paran de reír. Así pues, nos dirigimos a Cabeza de canica para pasar el día.  Todos los dioses se habían conjugado a nuestro favor: era uno de los primeros días de sol de la temporada, el tráfico era muy fluido y no encontramos colas impresionantes, el restaurante que nos habían recomendado estaba totalmente lleno excepto las dos últimas mesas que nos destinaron a las dos famílias y los niños y los mayores gozábamos de un envidiable buen humor. Pasear por las calles de Marblehead fue una experiencia muy agradable, pero pasear por la playa fue un éxtasis total. Las casas de este pueblo son las típica…

Concepto películas familiares

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Mis niños ya son mayores. Entiéndase por mayores 9 y 8 años. Muy mayores. O eso creen ellos. Están en una edad perfecta para que toda la família hagamos múltiples actividades conjuntas: jugar juntos a juegos de mesa, salir frecuentemente de excursión, hablar de nuestra actividad diaria durante la hora de la cena...y ver películas los cuatro juntos, un viernes por la noche. O eso creía yo.  Empecé a buscar películas que pudieran gustarnos a los cuatro miembros de la família, esas que acostumbran a etiquetar como películas familiares. Engullimos ávidamente algunas de las películas de Disney-Pixar más famosas. Los cuatro disfrutamos con "los Increíbles", "Wall-E", "Toy Story", "Monsters" y "Nemo". Otras que nos hicieron pasar un rato agradable y divertido a los cuatro fueron "ET", "la princesa prometida" y "Zootopia". Con esta última avergoncé a mis hijos puesto que reía demasiado alto con los chistes de la pe…

Regalos de expatriación: Lia

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Ser expatriado significa abrirte a nuevas amistades, puesto que todo lo que tenías en tu país está... en tu país, con lo cual, si no intentas simpatizar con alguien nuevo, tu vida social es nula. Uno de mis mejores recuerdos de Polonia son los vínculos de amistad que creamos con gente de todas las nacionalidades. En Polonia conocí a famílias japonesas, índias, turcas, chinas, británicas, americanas, rumanas... gente que llegaba a Polonia cargada con la família, un baúl de recuerdos y muchas ganas de trabajar. Una torre de Babel unida a través del inglés, que servía de vehículo de canalización de nuestras conversaciones más que informales. Aunque reconozco que además del inglés, nos ayudaron la mímica y las onomatopeyas en múltiples ocasiones, puesto que la mayoría de nosotros no utilizábamos el inglés como primera lengua y habíamos decidido que el polaco no era una lengua simple como para entablar una conversación sin un estudio previo más que importante. Una de las personas que más me…

Estrechando relaciones

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En invierno, todo en Massachusetts parece más cercano, más familiar. Como el frio es intenso, nieva dia si dia también, hay tormentas de nieve por doquier y el gobernador sale por la tele aconsejando no salir de casa durante las susodichas tormentas, el ambiente familiar dentro de las cuatro paredes de la casa es obligado. Eso de discutir y largarte de casa pegando un portazo para dar una vuelta en coche no es factible en los meses de invierno, ya sea porque el frío te hiela los mocos justo en el momento de cerrar la puerta, ya sea porque la cantidad de nieve acumulada delante de la puerta del garage impide poder sacar el coche. O sea, que las familias están bien avenidas, obligadas o no.  Cuando las tormentas de nieve han acabado, dejando atrás unos paisajes blancos increíblemente maravillosos y la gente puede regresar a sus tareas cotidianas, como ir al trabajo, a la escuela o a pintarse las uñas, empieza la estrecha comunicación en las calles de Boston y alrededores. Calles que en ve…

La sal de la vida

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En mi tierra patria, en la costa mediterránea, la sal es el condimento más usado en la cocina. Siguiendo las recetas de mi madre, añado sal a casi todos los platos que cocino, ya sea carne, pescado, vegetales, caldos, pasta, arroces... e incluso ¡en algunos postres dulces! La sal es uno de los ingredientes imprescindibles en nuestra cocina. La única diferencia entre la sal de cocina usada a orillas del Mediterráneo y la sal de cocina que uso a orillas del Atlántico es que aquí la compro Kosher por tener mejor sabor. Pero durante los fríos meses de invierno, la sal es uno de los ingredientes principales e imprescindibles en Massachusetts fuera de la cocina. La sal es totalmente necesaria para poder circular, en automóbil o a pie, por las calles de las poblaciones de este estado americano cuna de la constitución americana. Sin sal en las calles, las carreteras y las aceras, se habrían producido un montón de caídas, deslizamientos y accidentes. Sin la sal en las calles todos nos hubiéramos…

fotos fotos fotos....

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AÑO 1977 Había una vez, en un lejano país, en un tiempo muy lejano, una familia que tenía una afición: al acercarse las vacaciones de verano, iban a una tienda, compraban dos carretes de fotos y los gastaban sacando fotos de las vacaciones en la playa. Una foto todos bien colocaditos delante de la cámara, en la playa jugando cerca del mar; una foto todos bien colocaditos del paseo por la tarde helado en mano; una foto de la mamá y las niñas con el mar de fondo; en una de las fotos sale papá, el fotógrafo oficial y encargado de tirar las fotos que mamá piensa que pueden quedar bien para el álbum familiar. Al acabar los días de playa, sol y helados, la mamá regresaba a la tienda donde había comprado los carretes y los dejaba allí. Al cabo de un par de días, la familia entera regresaba a la tienda en busca de su tesoro más preciado: ¡las fotos de sus extraordinarias vacaciones tranquilas en la playa! Sin contar las fotos que habían quedado mal, quizás podíamos tener unas 20 o 30 fotos para…