Actividades extraescolares

Y yo me pregunto ¿Para qué sirven las actividades extraescolares?

Para comprobar que tu hijo no es un genio aunque tú has decidido que en una materia u otra debe serlo, claro está.

Para ocupar las horas que no van a cole y así se cansan y van a la cama tempranito tempranito.

Para que el horario de los niños coincida con el horario de papá y mamá trabajadores a tiempo completo.

Para que los niños disfruten con alguna actividad no contemplada en el curriculum de la escuela y donde pueden hacerlo bien (ejem, desde el punto de vista de los papás).

Para que los niños se sumerjan en una actividad que les produzca satisfacción y placer a ellos.

Para que los papás puedan ofrecerles aquello que piensan es bueno para sus hijos y que los ahora papás no disfrutaron en su infancia.

Para ocupar las horas de la familia mientras los niños corren y saltan y se entretienen y los papás socializan.

Creo que la conjunción de la mayoría de los "Para" de los párrafos anteriores son válidos a la hora de escoger una actividad extraescolar. Y aquí en Massachusetts hay mucho donde elegir, pero cuidadín cuidadín, porque los precios son desorbitantes.

Una de las primeras actividades donde apunté a mis churumbeles fue al Lego Club. A mi mayor le encanta imaginar, crear, descubrir, intuir... y los Lego le dan una salida a su imaginación desbordante. Al peque lo apunté porqué él quería lo mismo que su hermano mayor. No sin dudas, también fue al Lego Club. 
Al cabo de un par de sesiones, el profe del peque me dijo: "¿Puedo hablar contigo?" Ay, cuando un profe te dice eso es que algo va mal. Y efectivamente, el pobre hombre me dijo que mi pequeño estaba más interesado en alborotar la clase que en seguir sus instrucciones de construcción a través de Legos. El profesor me aconsejó que lo borrara del curso. Lo intenté. Pero no me devolvían el dinero, con lo cual lo tuve claro: el niño continuaba, pero le avisé seriamente de que debía aprovechar la clase. Y lo hizo. Cada día que pasaba, el profesor me comentaba que mi hijo pequeño estaba progresando mucho, ya en atención, ya en creación. 
Si, al principio quedé pasmada porqué pensaba que mi pequeño me había obedecido. No tengo muy claro si mi charla tuvo algún poder de decisión en su cambio de comportamiento a mejor. Lo que tengo claro es que un elevado grado de victoria radicó en el hecho de que las clases se convirtieron en el análisis de Superhéroes y Ciencia, con lo cual mi hijo salía del cole cada día con un monigote de un Superhéroe mediante el cual estudiaba alguna propiedad física o química. Eso, eso era lo interesante (entiéndase como interesante el monigote, no la propiedad física o química). ¿Qué es lo que mamá me había dicho?¿Que me portara bien o que podía portarme mal? Pues no lo recuerdo, pero mira que chula esta figurita de Spiderman que trepa por las paredes.

Los extraescolares con más éxito, sin lugar a dudas, son los deportes. En primavera, los niños salen al aire libre y corren, y ríen, y disfrutan de un sol que calienta, de la naturaleza que se vuelve verde, de la brisa que los envuelve y de la mirada de los padres que los aman. Y canalizan su energía mediante un deporte. ¿Cúal? Poco importa. Fútbol (aquí se llama "soccer"), beisbol fútbol americano (aquí llamado fútbol), tennis, badmington... cualquier excusa es buena para ejercitar unos músculos tiernos que han estado en casi hibernación los largos meses de invierno.

¿Otro extraescolar popular? la música. ¿Y qué instrumento? Importa poco. Saber disfrutar de la música, merece la pena.

Y ajedrez, y kárate, y manualidades, y caligrafía china, y...

Todo es interesante, todo puede empezarse. Además, aquí en América, como son tan positivos, cualquier niño que toque la pelota (aunque sea por despiste), oprima una cuerda de un instrumento musical, dibuje un garabato que se asemeje a un símbolo chino, o mueva una ficha de ajedrez, es alabado hasta la saciedad, remarcándole que ha realizado un buen trabajo. 





Comentarios

  1. Mis hijos tienen aficiones diferentes. Si tienes varios, eso puede ser un problema. Hace unos años debía estirarme como un chicle para dejar a uno en fútbol y llevar a la otra a danza. ¡Menos mal que han crecido y los mayores van solos! A mi hija le encanta la música, el baile, el tenis y la natación, al segundo el fútbol, el pádel y el tenis y al tercero el fútbol, los talleres de ciencias y de lego, la guitarra y ahora dice que el badminton. Creo que lo importante es ofrecerles varias cosas y que ellos elijan según su personalidad. Puede que sean sus aficiones en el futuro, y es bueno tenerlas.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. De momento yo ya me estiro porqué uno va a tenis y el otro a fútbol, uno a ajedrez y el otro no... veremos en qué acaban... pero si, creo que es bueno poderles ofrecer aficiones y que ellos elijan luego si quieren continuarlas o no.

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  2. En mi caso tuve la suerte de poder pedir jornada partida cuando nació el segundo y no tuve nunca la necesidad de apuntarlos a extraescolares, me considero una afortunada, sobretodo después de ver a amigas y conocidas pasándolo francamente mal con ese tema, me río yo de la "conciliación familiar". Dicho esto, he de decir que en mi casa es mono tema, los dos se inclinaron por el futbol desde bien pequeños y en cuanto empezaron primaria, me pidieron y rogaron que les apuntara. Y ahi siguen, con sus entrenos y sus partidos de fin de semana. La verdad es que no hay nada en especial que me hubiera gustado que hicieran, me parece bien el futbol (aunque a mi no me guste nada) y me hace gracia que sea un deporte de equipo el elegido, veo que luego comparten muchos comentarios y sugerencias entre ellos, vamos, que tienen tema para entretenerse. Ya iremos viendo como acaba, aunque su padre juega desde pequeño también y mientras escribo este comentario esta jugando su partido semanal, asi que me puedo imaginar como acabaran nuestros peques. Buenas noches desde España!!

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    1. Jajaja! Tienes a todos tus hombres futboleros!! Mis niños son muy diferentes entre si y bastante competitivos entre ellos, con lo cual me ha gustado que cada uno optara por un deporte diferente, uno tenis y el otro fútbol. Aunque aquí el deporte estrella es el fútbol americano, los niños van al cole con aquella pelota en forma de melón, y se la tiran entre ellos mientras yo ruego para que no me la tiren a la cara. Y también el beisbol es popular. Veremos si los míos continúan en los primeros deportes o quieren cambiar. ya te iré contando.
      Besazo desde Massachusetts.

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