Tipos de invierno

He descubierto que existen muchos tipos de inviernos.

Cuando era muy pequeñita, allá por el siglo pasado, yo pensaba que sólo existía una clase de invierno. Lo describo así:

Invierno de pequeñita
En mi tierra patria, en el rincón de mundo donde yo vivía con mi família, los inviernos eran duros. Frío, mucho frío. Las chaquetas no eran las que ahora se usan, sino que para protegernos del frío usábamos unas chaquetas peludas de piel de borrego que pesaban cantidad. Pantalones de franela, guantes y bufanda nos protegían de un frío al que ya estábamos acostumbrados. Además, había un aliciente adicional a nuestro frío: nuestra querida niebla. Una niebla que se metía por todos los rincones de nuestro pueblo y que lo distinguía del resto de pueblos de la zona. Una niebla que convertía tu paisaje en gris y que se metía poco a poco dentro del alma. Una niebla que se convertía en tu confidente, en tu compañera y en tu amiga. Porque con la niebla en tu camino, nadie podía ver más allá de tres pasos. Y eso, señores, ¡era extraordinariamente excitante! ¿Que querías hurgarte la nariz? Perfecto, nadie podía verlo. ¿Querías esconderte de tu madre y darle el susto de su vida? Pues mi pobre mamá recibió varios sustos, puesto que mi hermana y yo avanzábamos unos pasos más, nos alejábamos un poco del camino y nos quedábamos calladas, mientras nuestra pobre madre gritaba a plena voz nuestro nombre puesto que no podía vernos.
A mi me encantaba esa niebla que sentía tan mía, tan poderosa y tan volátil, tan etérea y tan mágica. Al mediodía, si a ella le apetecía, desaparecía y volvía a aparecer la mañana siguiente, dispuesta a envolvernos otra vez con su manto protector, a escondernos de nuestros vecinos y de cualquier fisgón que quisiera entrometerse en nuestro camino.
También me encantaba caminar entre la niebla y descubrir la escarcha en las hierbas que resistían al frío invierno.
Mi invierno de pequeñita era sinónimo de frío y niebla. Y así pasé mi infancia y mi juventud, pensando que los inviernos eran este tipo de inviernos.



Massachusetts, año zero; primer invierno
Al llegar a Massachusetts en invierno del 2014, tuvimos la inmensa suerte de disfrutar del peor invierno que se recuerda en esta región. Suerte que tiene una. Ni los más ancianos recordaban un invierno peor. 
Pudimos comprobar en nuestras propias carnes que los mocos se hielan a temperaturas por debajo de -15ºC, aunque sólo saques la nariz a pasear el rato de salir del coche hasta llegar a la puerta de entrada del cole de los peques. También puedo asegurar que los guantes de piel de poco sirven a temperaturas extremas, lo que aumenta mi admiración por el mundo animal. 
Había tanta nieve que sólo se quitaba la estrictamente necesaria, es decir, la que estorbaba para circular y nada más. Con lo cual, a lado y lado de la carretera había recogida un montón de nieve que impedía totalmente estacionar en los huecos habituales. En las aceras, dejaban un espacio para circular los peatones de uno en uno, de modo que había montañas de nieve a ambos lados. Se contrató a camiones para sacar la nieve, puesto que con el frío extremo durante meses, no hubo día en que el sol brillara y ayudara a fundir la nieve.
Nos convertimos en gente hogareña, puesto que salir de casa con esas temperaturas y con tempestades ahora sí ahora también, era tarea harto difícil. Los peques aprendieron a jugar al ajedrez y los días de "Snow Day" (traducido es: no hay cole y apañaros) se acumularon en el calendario.

Massachusetts, año uno; segundo invierno
Este año presente, el frío y la nieve han brillado por su ausencia. Hemos podido disfrutar de dos días a -25ºC, donde una caminata de cien metros casi te hiela la sangre de las extremidades y necesitas paños calientes para recuperar la circulación. Pero aparte de eso, de alguna tempestad de nieve, de algún temporal de viento y de días más grises que azules, este invierno del 2016 está siendo de lo más templado. Puedo contemplar una hierba verde y marrón que el año anterior estuvo enterrada debajo de la nieve durante casi seis meses. Los árboles no tienen las ramas torcidas debido al peso de la nieve que soportaron durante el 2015. Mis hijos, tal como les cuentan en la escuela, están convencidos de que los humanos estamos destruyendo el planeta con todos los gases nocivos que enviamos a la atmosfera. No seré yo la que les diga lo contrario. 

Si, eso de la expatriación tiene la ventaja adicional de poder descubrir diferentes tipos de invierno a lado y lado del planeta. Veremos lo que nos depara Massachusetts, año dos; tercer invierno.




Comentarios

  1. Brrr yo aún no me acostumbro a los inviernos a -15 grados! Fríofríofríofríofríofríofríoooooooo! XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este año está siendo templado templadito! Ya no sé ni como vestir a mis peques para salir de casa!

      Eliminar
  2. Uff y yo me quejaba en Inglaterra. Pero allí sólo kos nevó un invierno. A mi la nieve me gusta, pero un par de días jajaj. Lo peor para mí fue cuando se medio fundió la nieve de día y por la noche se helaba. No había manera de caminar! Y encima la nieve-hielo se volvio de un color gris-marronoso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aquí estuvimos con nieve hasta la punta de la nariz tooooooddooooo el invierno pasado, y usan cantidades enormes de sal para crear huequecitos para poder caminar;) Adaptación al medio

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

al despacho del director

Las hay valientes

Vacaciones de verano en coche