Fugakyu

Comida japonesa. ¡Me encanta!
Sushi, pescado crudo y arroz, wasabi y soja...
Toda la família somos forofos de la comida japonesa. ¿Los motivos? Pues:
- los sabores seducen el paladar al primer bocado.
- los sabores son novedosos para alguien que ha crecido con la comida mediterránea como dieta principal.
- tenemos en mente que la comida japonesa es sana: el arroz y el pescado crudo no engordan, ¿verdad? 
- comparamos frecuentemente la comida japonesa con la americana y las calorías de una y de otra están en lados opuestos. Si, comida sana, comida sana otra vez en nuestra mente.

¿Y cual es nuestro restaurante japonés por excelencia en Boston?
El Fugakyu


¿Por qué?
Porque entrar en un restaurante japonés no consiste solamente en educar el paladar, sino en una retahila de sensaciones que te alteran todos los sentidos:

- la Vista
Fugakyu es un local con un acuario enorme en la entrada al lado de la recepción. Al entrar, un elegante hombre japonés (si, seguro que es del Japón), te acompaña (si estás de mucha suerte o llegas temprano tempranísimo) a uno de los reservados para el deleite tuyo y de tus acompañantes, de nadie más. Las luces, ténues, te abrigan para dar una sensación de cómodo recogimiento.
La mesa, las sillas y el resto de decoración está pensado para calmar, para tranquilizar a la bestia que tenemos dentro después de acarrear la tensión de toda la semana de trabajo.

- el Oído
La música (japonesa), te invade sin estorbar. La placidez y la sencillez de la melodía envuelve tu conversación sin que estorbe la más mínima nota.

- el Tacto
desde la toalla caliente que te entregan justo después de sentarte, hasta los palillos (chopsticks) con los que devoras la comida, todo está pensado para una sensación de calidez y limpieza.

- el Olfato
los platos que van llegando a la mesa traen consigo un almanaque de olores difíciles de identificar y que todos saben a mezclas de dulce y amargo, a aventuras escondidas y a gustos por lo exótico que enseguida te convencen para abrir la boca y empezar a trabajar el sentido final, aquel por el que hemos llegado aquí pero que sin los otros cuatro no sería tan extraordinario.

- el Gusto
Si, esos sabores que te invaden la boca y el paladar, ese destello de sensaciones refrescantes y cálidas a la vez, te envuelven en un sinfín de sensaciones novedosas que alertan a tu cerebro y le piden más, más...



Después de la comida, regresamos a casa con una sonrisa en la boca con la seguridad de una buena conversación durante la cena.
Y volvemos siempre que podemos al Fugakyu, ese restaurante que nos despierta todos nuestros sentidos y nos transporta brevemente a un pequeño paraíso de sensaciones terrenales.

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