Examen de aguas profundas

¡Hurraaaaaaaaaaa!¡Piscina al aire libre en New England!¡Temperaturas más que cálidas, solecito y un montón de niños entrando y saliendo de la piscina, riendo, saltando!
¡Mis niños y yo estamos super emocionados el primer día! Yo vengo preparada, con mi bolsa de playa, las gafas de agua de los peques (Googles, se llaman googles), toallas, un poco de comida y de agua fresca... es decir, lo que siempre he necesitado para ir a la playa o la piscina desde que soy mamá.
Observo a los demás niños de la edad de mis hijos. La mayoría llevan puesta una camiseta de agua, las mamás los embadurnan con protección solar los pocos trazos de piel que les quedan libres, y van entrando y saliendo de la piscina por las escaleras destinadas a este fin. Las mamás no paran de observarlos todo el rato. ¡Qué buenas madres!¡Como protegen a sus hijos!

Yo, a lo mío: necesito una sombrilla y un poco de hierba para poder sentarme tranquilamente a leer mi libro, mientras los niños se bañan. Caramba, ni sombrilla, ni césped. Un toldo relativamente grande pone un poco de sombra a unas sillas clavadas en el suelo de hormigón rasposo que rodea toda la piscina. Bueno, no pasa nada. Me siento en una de las sillas y me dispongo a leer. Los otros niños revolotean demasiado fuera del agua, dificultando mi misión ¿Pero por qué no están dentro del agua todo el rato?
¿Y mis nenes? Mis hijos se tiran corriendo a la piscina, intentando que se cumpla sobradamente el teorema de Arquímedes. 
¡Pfiiiittttt! Escucho el silbido de uno de los cuatrocientos adolescentes salvavidas que casi cubren todo el perímetro de la piscina. Avisa a mis hijos por dos motivos: no se puede correr y no se puede saltar al agua molestando a los demás. ¡Pues empezamos bien! Mis hijos entran y salen de la piscina sin parar, intentando (creo que no lo intentan) no molestar demasiado. Dentro del agua, se hunden las cabezas el uno al otro, saltan, se sumergen, nadan, ríen, juegan sin parar. 
¡Pfiiiiitttttt! otro de los socorristas los avisa: no pueden estar en la zona de la piscina que los cubre totalmente. Si quieren hacerlo, deben pasar el "examen de aguas profundas" (el Deep Water Test).
¡Por Dios! Bueno, pues que bajen por un tobogán que está en una piscina poco profunda.
¡Pfiiiittttt! tercer socorrista que nos avisa de alguna prohibición. Para poder usar el tobogán y el trampolín, también deben pasar el "examen de aguas profundas".

Y mi imaginación empieza a pensar cómo debe ser un examen con un nombre tan categórico: evidentemente me  imagino al sufrido estudiante en el mar, con escafandra o como mínimo con traje de submarinista, intentando, después de cuatro meses de clases teóricas, regular todos los aparatos que se necesitan para sobrevivir sumergido en el agua más de treinta minutos. El examen será vigilado por submarinistas expertos, con un Master en Botánica marina y con más de diez años de experiencia en pingüinos antárticos. 

Mis dos hijos me sacan del país de los sueños. "Mamá, queremos hacer el examen, queremos saltar por el trampolín!" Y yo que pregunto a otro adolescente salvavidas en qué consiste el examen (nota mental: debo tener siempre a mano lápiz y papel para apuntar todas las normas y direcciones que me dará). Ahí va la respuesta del muchachín:
los que quieren hacer el examen, deben saltar a la piscina y nadar siguiendo la pared de la piscina, metiendo la cabeza dentro del agua para comprobar que saben respirar dentro del agua. 
¿Deben saltar tirándose de cabeza? No, no es necesario.
¿Deben nadar siguiendo algún estilo de natación determinado? pueden usar un estilo determinado.
¿Qué distancia deben recorrer? unos veinte metros.

Mis hijos deciden pasar, pues, el examen enseguida. Mi peque se tira al agua y nada con su estilo particular (básicamente buceando y sacando la cabecita cuando se le acaba el aire de los pulmones y necesita respirar). ¡Examen superado! El socorrista número cinco le indica las normas que debe seguir para estar en las instalaciones de la piscina. No creo que mi hijo haya escuchado una décima de segundo lo que el chico le está diciendo. Cuando el socorrista deja de hablar, consigo que mi hijo articule un "gracias" rápido antes de tirarse a la piscina en el lado de las aguas profundas. Con mi mayor, el resultado es el mismo. Ahora ya los tengo dentro de las aguas profundas, disfrutando de lo lindo. Sus amiguitos están en las aguas menos profundas, contemplando boquiabiertos y medio helados como los míos saltan, se sumergen, ríen, tragan agua, nadan, juegan y se lo pasan fantásticamente bien.

Si, New England es fantástico, las actividades, sobre todo culturales son casi infinitas, pero en el tema piscina, creo que muchas zonas les llevan ventaja. No es de extrañar, puesto que la temporada de invierno es mucho más larga que la de verano.

(Nota mental: el examen debe repetirse cada año)

Comentarios

  1. Muy buena la entrada!! Justamente hace unos días descubrimos que a finales de mes abren las piscinas públicas de Boston. Así que estamos deseando que llegue ya el día, puesto que tenemos una muy cerquita de casa!
    En principio no tendremos que enfrentarnos al "examen de aguas profundas" jajaja porque nuestro hijo tiene poco más de un año... Pero va bien saberlo!! =)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Piensa en abrigar al niño, que aunque primavera o verano, el viento es frío cuando salen de la piscina. Los niños se lo pasan superbien, después del "Examen de aguas profundas";)

      Eliminar
  2. Hola!
    Llegué por aquí de casualidad y oye me ha gustado mucho tu blog, creo que me lo he leído entero. Es ameno y fácil de leer y encima interesante. ¡Que de cosas desconocemos!
    Me hace mucha gracia ese examen porque ¿cómo saben al día siguiente que lo has pasado? ¿Te ponen una insigna que lo certifique?
    ¿Cómo es posible que allí haga tanto frío y ya podáis meteros a la piscina? Por el norte de España aún ni se atreven.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola! Bienvenida a mi blog! Gracias por leerlo. Si, al día siguiente, no tienen ni idea que mis hijos han pasado el examen, pero aquí nadie miente, siguen las normas a rajatabla, con lo cual, si algún niño que esté en el agua no ha pasado el test, se lo dicen a los socorristas y éstos le hacen pasar el examen.
      Aquí tenemos frío, las temperaturas cambian bastante durante el día. Ayer por ejemplo estuvimos en la piscina (yo vestida leyendo un libro) y al cabo de media hora mis peques estaban congelados y salieron de la piscina!!!!!! Antes era impensable que mis peques salieran del agua sin yo amenazarles;) Debemos aprovechar el buen tiempo, porque el frío llega pronto.
      Saludos!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sabes que estás en America si...

Superpoderes

al despacho del director