He averiguado la verdad

Good job. Traducción literal: buen trabajo, por supuesto. Cuando vives en Estados Unidos, no te cansas de escuchar siempre lo mismo. Good job. En muchas de las circunstancias de la vida, puedes escuchar esta frase alentadora. Pero atención, si tienes hijos, la audición de esta frase dirigida a tus retoños está impregnada en tu día a día. Cualquier cosa que hace un niño acaba con un good job del maestro, de la madre, del abuelo o del vecino.
¿Que el pequeño ha acabado la merienda? Good job. Buen trabajo.
¿Que se ha limpiado los dientes? Good job. Buen trabajo.
¿Que viene de jugar un rato en el jardín de los vecinos? Good job. Buen trabajo.
Pero atención, porque good job se utiliza en situaciones donde yo no tengo interiorizado que lo que acabamos de hacer sea un buen trabajo.
¿Que el niño no ha tocado la pelota de baseball que el pitcher acaba de lanzarle? Good job.
¿Que el niño evita la pelota inclinando el cuerpo y pasando de batear? Good job.
¿Que el niño no hace las posiciones que se requieren para la clase de karate? Good job.
¿Que el niño se cae al correr? Good job.
Después de años de estudiar detenidamente el comportamiento de los americanos, el de aquellos americanos de pura cepa; después de grabar en mi mente multitud de ocasiones en las que he escuchado la frase de marras, en situaciones totalmente diferentes; después de exprimir mi cerebro al máximo, con afán puramente científico para discernir la verdad; después de evitar por todos los medios que fuese mi corazón el que sacara las conclusiones, he averiguado la verdad sobre el tema.
Good job, en multitud de ocasiones, no significa buen trabajo. Y me atrevo a afirmarlo sin ninguna duda en más del setenta por ciento de las veces en que mis canales auditivos han escuchado, escuchan  y escucharán la frasecita de marras. Good job. 
Y he aquí mi conclusión:
Good job significa, en realidad, vuelve a intentarlo. Si, sin ningún resquicio de duda, cuando un niño no batea la pelota, se cae, no obedece las directrices del profesor, no acaba la comida, habla en vez de escuchar, y algún adulto o algún compañero le dicen Good job, lo que le están diciendo es que, en realidad debe volver a intentarlo. 
Yo aquí le veo un problema. Grande. Muy grande. Lo que yo he tardado años en separar, en discernir, en diferenciar, dudo mucho que los americanos y sus retoños americanos lo separen, disciernan y diferencien, con lo cual, el buen trabajo y el vuelve a intentarlo quedan dentro del mismo saco.
Good job. ¿O no?



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