Ir al contenido principal

Coche

¿Necesito un coche?

No me gusta conducir. No quiero conducir. No me gusta, no me gusta!!!!!
Cuando nos dijeron que viviríamos en Boston, entre los muchos motivos por los que me alegré, estaba el hecho de que en una gran ciudad no es necesario el coche, pues el transporte público soluciona la gran mayoría de idas y venidas hacia y desde cualquier sitio a otro punto de la ciudad. Pero por distintos motivos, escogimos vivir en una casita en Newton, dentro del área llamada Greater Boston. Y en Newton tienes dos opciones: o estás en casa abrigadita o te desplazas en coche. Antes de comprar el coche, intenté por todos los medios desplazarme a pie, en bus, en taxi... desplazándome a pie conseguí moldear mi figura, pero tardaba horas en hacer lo que podía hacer en minutos, y mi espalda se resentía al acarrear la compra del super. Desplazándome en autobús no conseguía llegar a la meta deseada en el tiempo que consideraba bueno, y esperar el autobús sin moverme y rodeada de viento y frío era, por decirlo de algún modo, bastante helado. Desplazándome en taxi conseguí tener paciencia, pues los tiempos de espera eran más elevados de los acostumbrados, y el dinero se iba demasiado rápido (eso si, la mayoría de taxistas eran muy simpáticos). 
Al final, pues, me rendí a la evidencia: Newton es una vasta extensión de territorio; Newton no tiene casco antiguo; Newton está rodeada de centros comerciales (malls); Newton está compuesta de casas bonitas, de todos colores, de las que siempre vemos por la televisión. Si quiero aprovechar el día, sin hacer largas caminatas ni largas esperas, debo tener un coche. Y así estamos. Con coche, sin que me guste conducir, pero segura de que esta decisión es la mejor opción que podía tomar (debo decir que mi marido me dijo que yo necesitaba coche a la semana de llegar a Newton. Yo me resistí a la evidencia mes y medio. Más vale tarde que nunca, ¿verdad?)


Comentarios

Entradas populares de este blog

De como el ratoncito conoció al elfo

"¡Mira, mamá!" me dice mi pequeño orgulloso, mostrándome una pequeña caja de plástico azul en forma de baúl. "¡El diente que se me movía se me ha caído durante la comida en el cole!". Pues veremos lo que te trae esta noche el Ratoncito Pérez. En casa, aunque en Massachusetts, intentamos mantener las tradiciones con las que hemos crecido mi marido y yo. En el caso de los dientes, a nuestros pequeños no los visita el hada de los dientes americana, la famosa Fairy Tooth . En nuestra casa aparece el Ratoncito Pérez, para traer algún pequeño regalito como intercambio del diente que descansa quietecito debajo de la almohada. Pero hoy mi pequeño me pide que yo misma hable con el Ratoncito Pérez y le pida un regalo inusual. "Mamá, yo quiero que el Ratoncito Pérez me traiga de regalo al Elf on the shelf ". ¿Cómo?¿Y ese quién es? Reconozco que lo he visto multitud de veces en multitud de tiendas por las que paseo para encontrar regalos innecesarios para gen...

Positivizando

He decidido publicar un listado de cosas que me gustan de Massachusetts.  Me encantaría saber si alguien comparte alguno de los puntos que ahora mismito menciono, dondequiera que sea el trocito de mundo donde vive. Y se me ha ocurrido lanzar la campaña "POSITIVÍZATE", para que todos contemos aspectos negativos de donde vivimos, pero en plan positivo. Seguro que encontramos muchas situaciones que en principio no son chulas, pero a las que conseguimos darle la vuelta y disfrutarlas. ¡Atrévete! Aquí van las mías: - En países calurosos, poco después de hacer la compra y ponerla en la parte de atrás del coche, debes correr para que los alimentos congelados (entiéndase pizzas, guisantes y helados) no se descongelen. Aquí en Massachusetts, con el frío que tenemos, después de la compra podría ir a dar una vuelta, recoger a los niños, irme al trabajo, pararme en un Starbucks y, al llegar a casa, la comida congelada continuaría estando congelada . Creo que esto es una p...

Abuelita ¿dónde estás?

Hoy he podido ir a recogerte al centro de día. Al escuchar tu nombre, has sacado la cabeza tímidamente por la puerta y me has mirado, sorprendida. No me has reconocido, lo sé, pero me has saludado con un "Hola, bonita!" "Hola, abuelita, soy tu nieta. Hoy vengo yo a recogerte. ¿Te parece bien?" "¡Oh, qué alegría! ¿Cuando has llegado?" "Hemos venido a pasar las vacaciones en casa, llegamos el veintitrés de diciembre." "¡Ah!" Te ayudan a ponerte el abrigo, te desean unas felices fiestas y tu les devuelves la felicitación con sonrisa incluida. Y salimos a la calle. Tu me coges del brazo. Yo te paso la mano por encima de la tuya y te observo. Pareces tranquila y contenta de que haya venido a buscarte. Tu cara es bondad y delicadeza, atrás han quedado los días en que desprendías fuerza y seguridad en ti misma. El sol luce en todo su esplendor, el cielo es azul y nos invita a pasear. "Abuelita, ¿te apetece dar una vuelta...