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Mostrando las entradas etiquetadas como paella

A veces olvido

A veces olvido los placeres de mi tierra patria. Olvido que la gente pasea, de noche, por las calles que han sufrido el sol intenso durante el día. Olvido las fiestas del pueblo que invitan al jolgorio y a salir de una casa demasiado calurosa. A veces olvido que hay cine en la arena de la playa, o gospel en un escenario que albergará más tarde otros grupos con estilos diferentes. A veces casi no me acuerdo de los helados a medianoche, las risas en la calle, los bocadillos a orillas del mar. Y regreso a casa de vacaciones, y los sabores y los olores me vuelven a la memoria, y disfruto paseando con mi hermana y nuestros churumbeles, por unas calles abarrotadas de gente que precisa de alegría, y que acude sin falta a los eventos especiales de su ciudad.  A veces olvido que mi familia vive lejos de mi. Pero que cuando regreso, todo sigue igual como lo había dejado, y mis amigos de toda la vida continúan siendo mis amigos de toda la vida, y nuestras conversaciones son tan divertida...

Pot luck

Unos amigos nos invitaron a su casa. ¿Cómo nos invitaron? Usando Evite, un programa que te permite realizar de forma fácil una invitación a partir de unas plantillas determinadas, y enviarla usando internet a los contactos que escojas. ¿Qué nos proponían en la invitación de Evite? Un Pot luck. ¡Ajajá! ¿Y qué es un Pot luck? Pues todos los invitados deben traer algo para comer. Los host, los anfitriones, ponían su casa a disposición, tenían utensilios, platos, mesas, sillas... Y los invitados llegamos cargados con bolsas y platas de comida. Todos al llegar, abríamos nuestras bolsas y poníamos nuestros platos en la isla de la cocina, que la anfitriona se ocupaba de arreglar para que todo quedase perfecto. Además, el Pot luck en cuestión era multicultural, con lo cuál pudimos degustar samosas caseras de un chico de ascendencia india, hummus delicioso de unos marroquíes, dulces italianos, crema catalana, pollo al horno macerado en salsa,... toda la isla de la cocina se o...

Feliz 90 cumpleaños

Esta semana mi abuela, mi ídolo, ha cumplido 90 años. Nos separan 6000 km de distancia, y otra distancia, esta si, insalvable: su alzheimer. Decidí que superaría estas distancias y me tomé el día libre, me acerqué al Charles river, caminé hasta Cambridge y me senté en una terracita en Harvard Square, saboreando un café con leche y un croissant de los de verdad, mientras escribía mis recuerdos sobre ella . Conseguí escribir particularidades que definen mis años de infancia y juventud al lado de una mujer de carácter fuerte. Una de las cosas que me gustaba de mi abuela era acompañarla a la compra por nuestra pequeña ciudad. Mi abuela siempre ha sido muy presumida. El negro no era un color que estuviera en su vestuario, usaba ropas de todos los colores, preferiblemente con estampados floreados, conjuntado con tacones de vértigo. Incluso para ir a comprar una docena de huevos, mi abuela se arreglaba según los siguientes cánones de belleza: - cabello crepado, desafiando las leyes de la...

La sal de la vida

En mi tierra patria, en la costa mediterránea, la sal es el condimento más usado en la cocina. Siguiendo las recetas de mi madre, añado sal a casi todos los platos que cocino, ya sea carne, pescado, vegetales, caldos, pasta, arroces... e incluso ¡en algunos postres dulces! La sal es uno de los ingredientes imprescindibles en nuestra cocina. La única diferencia entre la sal de cocina usada a orillas del Mediterráneo y la sal de cocina que uso a orillas del Atlántico es que aquí la compro Kosher por tener mejor sabor. Pero durante los fríos meses de invierno, la sal es uno de los ingredientes principales e imprescindibles en Massachusetts fuera de la cocina. La sal es totalmente necesaria para poder circular, en automóbil o a pie, por las calles de las poblaciones de este estado americano cuna de la constitución americana. Sin sal en las calles, las carreteras y las aceras, se habrían producido un montón de caídas, deslizamientos y accidentes. Sin la sal en las calles todos nos hubi...

Odiamos los carbohidratos

Mi secadora funciona mal. Cada vez que meto unos de mis pantalones, me los encoge. No pasa nada con la ropa de mi marido o de mis peques, sólo encoge mis pantalones. Llegados a este punto, pensé que como buena samaritana, lo único decente que podía hacer para ayudar a mi secadora en su ardua tarea era ponerme a dieta . Mientras estaba decidiendo qué tipo de dieta buena, bonita y barata podía yo realizar para ayudar a mi maldita secadora, una compañera del trabajo que está delgada y estilizada (y que no necesita adelgazar), me contó que está haciendo una dieta sin carbohidratos ni azúcar. Me contó todos los alimentos permitidos y los prohibidos, y a mi me pareció una ideal genial eliminar éstos últimos de mi plato durante un tiempo, para conseguir una figura a lo Sofia Loren, con lo cual, además de adelgazar, debía traspasar parte de mi volumen hacia arriba, desafiando la fuerza de la gravedad. Durante una semana eliminé de mi dieta los productos lácteos y los carbohidratos del de...

Sin perder un segundo

Nos gusta, a toda la familia, probar la comida internacional. La japonesa, la china, la americana, la libanesa... cada una tiene sus peculiaridades y sus platos exquisitos, sus ingredientes principales que se combinan con otros que generación tras generación han aportado a cada receta una singularidad extrema y un sabor extraordinario. Hace poco probamos un restaurante mejicano. A los niños les encantan las quesadillas y a nosotros unas fajitas o similar regado con un poquito de tequila nos sabe a gloria (remordimientos aparte). Al entrar en el restaurante parecía que hubieras abandonado Massachusetts y hubieras entrado en una especie de pirámide fabricada hace miles y miles de años por una cultura milenaria. Aunque la chica que nos atendió era totalmente americana, su inglés era perfecto y la mesa, los cubiertos y los platos eran mucho más modernos de lo que imaginaba.  Ya escogido el menú, me dirigí al baño. En la puerta, un dibujo de una mujer voluptuosa y femenina nos invi...

Sabes que estás en America si...

Imagina que te levantas un buen día y no sabes donde estás. No reconoces la cama, ni la habitación, ni la casa, ni el vecindario. Tu única salida para averiguar dónde estás es salir a la calle en busca de signos conocidos.  Sales a la calle y - al cerrar la puerta de la casa, compruebas que ésta es de madera; - caminas y caminas metros y metros y más metros donde sólo divisas casas de madera, parecidas a la misma donde tu estabas al despertarte. Casas con jardín, sin una valla de separación entre los terrenos; - la gente te saluda con una sonrisa; - al querer preguntarles, descubres que ellos ya han desviado la mirada y continúan con su trayecto impasibles; - llegas a lo que parece el centro de un pueblo; - en los bajos de unas casas similares a todas las que has visto hasta ahora (aunque éstas se encuentran más juntitas las unas con las otras), hay unas tiendecitas viejas vendiendo objetos viejos y poco apetecibles para comprar; - divisas todo tipo de iglesias de ...

Encuentros en fases opuestas

Comida con americanos ¿Excusa para comer con amigos americanos? un partido de la Superbowl.  Los amigos americanos llegan con sus hijos media hora antes del partido. Traen una ensalada y una botella de vino. Los papás hablamos, mientras los churumbeles están cerca de nosotros entretenidos con algo que ponen en la tele. Los mayores empezamos a preparar la comida, que es bastante frugal. Aparte de la ensalada, unas hamburguesas, un pan para envolver la carne y una salsa que sobresalga por todos los lados. Estos son los manjares preferidos de la reunión en cuestión. Una cerveza para algunos y una coca-cola para otros. Una cerveza, no más de una. El pequeñajo del grupo reclama la atención de su papá, con lo que este se desplaza hacia donde está el niño lloriqueando y se queda con el grupo de niños viendo la televisión. Cenamos todos juntos, mientras empieza el partido. Las hamburguesas desaparecen y en la primera media parte los papás americanos nos comentan que deben irse, puesto...

La trituradora

Mi secreto mejor guardado hasta la fecha: la trituradora es ese objeto escondido dentro del fregadero que me da pavor. Si, PAVOR, MIEDO TERRIBLE con mayúsculas. Pongámonos en situación: - Acabamos la comida. - Pido a mis dos churumbeles que quiten sus platos de la mesa. - Pido otra vez a mis niños queridos que quiten por favor los platos de la mesa. - Grito a mis hijos amados que saquen ya de una vez sus platos de la mesa. - Una vez conseguida la tarea más ardua, llega el momento esperado por cualquier mujer: ponerse delante del fregadero a lavar los platos. - Intento poner dentro del lavavajillas todo lo que encuentro en el fregadero. Todo. Apilado. - Llega mi amantísimo marido y racionaliza lo que he puesto dentro del lavavajillas para un óptimo lavado. - Oséase, que devuelve al fregadero la mitad de los cachivaches que debo fregar si o sí, sin excusas. - Friego la maldita cazuela, vasos y algún plato que debía haberse quedado dentro de la máquina de lavar. ...

Concepto playa en primavera

Debo reconocer que las playas que conocía hasta la fecha y las playas de Massachusetts son radicalmente diferentes. En todo. Bueno, vamos a comprobarlo: Vamos a por las similitudes: la única similitud que he podido encontrar es en lo básico, es decir que en ambos sitios hay agua salada (supongo) y arena. Nada más. Vamos a por las diferencias: Concepto playa en primavera anterior a Massachusetts: Llegas a la playa, te descalzas y caminas por la playa, tranquilamente, hasta que llega el momento de gritar como una posesa para impedir que tus niños se metan derechitos al agua, que en primavera aún está fría. El sol te pica la cara y unas gafas de sol nunca vienen mal. Después del paseo, encuentras un chiringuito con vistas a la playa y te sientas junto a tu media naranja y padre de tus hijos, mientras disfrutáis de una cervecita muy fría, unas aceitunas y una patatitas. Escuchas el ruido de las olas al chocar contra la playa, sientes a tu marido cerca y observas como est...

Nuestra primera paella americana

¿Sabe igual, mejor o peor? ¡Ya está hecha!¡Nuestra primera paella en América!  Encargamos la paella online y nada más llegar, avisamos a unos amigos vecinos argentinos para que vinieran a probar nuestra paella. Intentamos buscar todos los ingredientes lo más parecidos posible a los que estamos acostumbrados, y para eso tuvimos que recorrer algunas tiendas para poder tenerlos todos. Una vez conseguidos los ingredientes, vino la preparación. Y la cocción, uno por uno, de los ingredientes, poco a poco, en la paella. Una buena ayuda para la cocción es estar todos alrededor de la paella, con unas cervecitas o un buen vino blanco, mientras olemos cómo se va friendo el pescado, contamos algunos chistes u observamos a los niños mientras juegan a sus disparatadas ocurrencias. Una vez el arroz está en la paella, ya es cuestión de programar la hora estimada para que esté listo y sentarnos en la mesa. La paella estaba buena, la compañía y las risas fueron geniales y hay muchas ganas de re...