Hemos tenido el lujazo de pasar el fin de año del 2017 en Tenerife con los abuelos. Un lujazo en todos los sentidos. En primer lugar, porque los niños han podido disfrutar de unos abuelos que viven a más de 6000 km de Massachusetts, con lo cual, verlos al natural, sin cachivaches electrónicos, es tarea arduo complicada. Los abuelos los han mimado, abrazado, besado y acurrucado hasta la saciedad, y los niños se han dejado mimar, abrazar, besar y acurrucar con una sonrisa en los labios. En segundo lugar, porque hemos podido disfrutar de unas temperaturas envidiables para esta época del año, aún más si las comparamos con el frío de Massachusetts. Decir que vestimos bañador gran parte del día no es broma, y menos cuando lo comparo con las fotos que recibimos de nuestros amigos que han pasado las vacaciones en Massachusetts, con temperaturas negativas y abrigados hasta la saciedad, para salir aunque sea un minuto a la calle. En tercer lugar, porque mi familia (aunque yo ...