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Mostrando las entradas etiquetadas como Skype

Paso del tiempo playero

Hemos tenido el lujazo de pasar el fin de año del 2017 en Tenerife con los abuelos. Un lujazo en todos los sentidos.  En primer lugar, porque los niños han podido disfrutar de unos abuelos que viven a más de 6000 km de Massachusetts, con lo cual, verlos al natural, sin cachivaches electrónicos, es tarea arduo complicada. Los abuelos los han mimado, abrazado, besado y acurrucado hasta la saciedad, y los niños se han dejado mimar, abrazar, besar y acurrucar con una sonrisa en los labios.  En segundo lugar, porque hemos podido disfrutar de unas temperaturas envidiables para esta época del año, aún más si las comparamos con el frío de Massachusetts. Decir que vestimos bañador gran parte del día no es broma, y menos cuando lo comparo con las fotos que recibimos de nuestros amigos que han pasado las vacaciones en Massachusetts, con temperaturas negativas y abrigados hasta la saciedad, para salir aunque sea un minuto a la calle. En tercer lugar, porque mi familia (aunque yo ...

Superpoderes

Me considero afortunada. Considero que cualquiera que tenga una abuela con superpoderes debe sentirse afortunado. Y yo soy una de las personas que tienen una abuela con superpoderes . Lo supe enseguida, ya de muy pequeñita. Mi abuela era especial, puesto que: - podía jugar con nosotras hasta las tantas, sin quejarse ni cansarse nunca; - nos contaba cuentos y adivinanzas que captaban siempre nuestra atención, aunque los repitiera día si y día también; - nos curaba nuestros males (ya sea un dolor de barriga o un rasguño), con agua de tomillo; - nos alimentaba con comida sana, sin azúcares añadidos, y siempre era la comida más buena buenísima del mundo. Así pues, con una abuela con superpoderes de superjuegos, supercuentacuentos, superdoctora y supernutricionista, yo no podía estar más orgullosa y feliz. Pensaba satisfecha que era afortunada de tener una abuela como la mía, superespecial. Y llegaron mis niños, con lo cual mi madre se convirtió en abuela. En abuela sin superpo...

Las abuelas y las redes sociales: Facebook

"Cristina me ha dicho que te sigue por feisbuc o por tu blog." "Esto del feisbuc ¿qué es?" "Rosa me dice que está conectada al feisbuc y le gusta." "Otra amiga mía te ha encontrado por el feisbuc." "..." Y así me llena mi madre los mensajes de Whatsapp, para contarme que fulanita y menganita disponen de un Facebook y que me siguen a través de esta red social o a través de mi blog. Pero así como Whatsapp es un mundo ya conocido por mi madre y que le sirve para comunicarse conmigo, para mandarme fotos, para chivarme los cumpleaños de mis familiares de los cuales me olvidaría sin este recordatorio, el Facebook es una red social a la que aún le tiene miedo, porqué... la puede ver todo el mundo, ¿verdad?. El verano pasado, me puse delante de su ordenador y le monté una cuenta de Facebook. Usé una de las fotos de ella muy pizpireta, con un conjuntito primaveral que se había comprado pocos días atrás. Usé otra de sus fotos co...

Las abuelas y las redes sociales: Whatsapp

Tenemos una tía abuela que se desvive por nuestros hijos. Y desde que estamos en Massachusetts, ha decidido, a sus más de setenta años, ponerse al día con el tema de las redes sociales .  Skype y Whatsapp ya son herramientas que domina y con las cuales tenemos conversaciones más o menos divertidas y casi siempre desconcertantes.  Whatsapp es la vía de comunicación más fluida y con la que nos liamos muchas veces, aunque siempre es gratificante encontrar a la tía abuela al otro lado de la línea. Pongo algunos ejemplos de comunicación a través del Whatsapp en la que no siempre se ha llegado a un entendimiento por las dos partes: Tía abuela : "Qwjrd." Yo : "OK, mensaje en clave. Intento descifrarlo pero no lo consigo." Tía abuela : "¿no te va el guaps? no me dices nada." Yo, al cabo de muchas horas : "El Whatsapp funciona, pero no he podido contestarte antes." Tía abuela : envío de una foto de mi sobrino pequeño, aunque la fot...

Preguntas para expatriadas

Lai, una mamá expatriada en Chile, autora del blog Así piensa una mamá , ha formulado un listado de preguntas a un conjunto de mamás con el mismo nexo en común, ser expatriadas . Yo soy una de las afortunadas que ha recibido el listado de preguntas y ha decidido contestar, como muchas otras mamás, con la mano en el corazón. Es curioso comprobar que en nuestras respuestas existen muchas similitudes, aunque los sitios donde vivimos distan miles de kilómetros. Ser expatriada y más aún, ser expatriada cuando menos te lo esperas, cuando estás en una época de tu vida en la que quieres estabilidad y disfrutar de los logros conseguidos es difícil al principio, cuando empiezas a pensar en todo lo que debes hacer para dar el salto. Contárselo a la familia, a los amigos, a la empresa donde trabajas. Empezar con los trámites en el país de origen y en el país de acogida. Y sufrir por los niños, esas personitas que nos acompañan allí donde vayamos y por las cuales merece la pena todo lo que...

Jugando

Esto no ha cambiado. Han pasado casi cuarenta años y este tipo de juego es el mismo. ¡Impresionante! Dícese de dos niños de pie sobre una cama (a ser posible, una cama grande. A ser posible, la cama de papá y mamá). Las luces de la habitación están apagadas , la noche va llegando, se acerca la hora de ir a la cama pero mamá aún no ha dado el último aviso (ni el penúltimo, ni el antepenúltimo). Uno de los niños tiene una linterna pequeñita con la que proyecta luz en la pared. Algunos de sus juguetes preferidos están dispuestos en fila india en la cabecera, preparados para actuar. ¡Y empieza la función! El niño-narrador empieza a contar una historia, enfocando a los juguetes con la linterna, sacándolos (tirándolos) de su sitio original, mientras va explicando lo que les sucede en cada momento. La historia es muy rápida (aquí es donde se nota el cambio generacional, mis niños ven películas donde las imágenes son veloces, donde todo sucede en segundos, mientras que yo miraba emb...

Los abrazos de la abuela

¡Que vienen los abuelos, que vienen los abuelos! Todo preparado para el recibimiento de unos abuelos que no habíamos visto cara a cara desde hacía meses. En el aeropuerto, mis lágrimas pasan desapercibidas por las risas de los niños que inundan la puerta de salida de los destinos internacionales de Boston. Los abuelos, con cara de cansados y una sonrisa en los labios, extienden sus manos, se agachan un poquito y esperan el huracán de mis dos peques, quienes corren para acabar en sus brazos. Los cuatro se funden en un abrazo largo y esperado, los cuatro demuestran esa alegría inmensa del reencuentro. Mi madre, la abuela yeye, acaricia el pelo a mis hijos, sus nietos queridos, esos que viven al otro lado del océano y que hablan una lengua diferente a la de casa de toda la vida. Esos que visten de forma extraña a la que ella está acostumbrada y que comen cosas radicalmente alejadas de sus platos caseros. Ya están juntos. Ni Skype, ni Whatsapp de por medio, no hay barrera física que l...

Las abuelas y las redes sociales: Skype

No, no soy la primera ni la última hija en descubrir que su madre, la abuela de mis hijos, es una adicta a las redes sociales.  Somos expatriados. Nuestra familia vive a miles de kilómetros de nosotros (o nosotros vivimos a miles de kilómetros de nuestra casa). La mera existencia de las redes sociales nos permite mantener un contacto que antaño estaba totalmente perdido . Palabras como Skype, Whatsapp, Facebook, Twitter, blog... no formaban parte ni del imaginario popular hace menos de diez años. Ahora se han convertido en la razón de la existencia para las abuelas y los abuelos que tienen a sus nietos lejos de sus hogares.  Mi madre, la abuela perfecta, la adorada de mis hijos, la que cocina la mejor sopa del mundo, empezó su marcha a través de las Redes Sociales con Skype . En nuestras primeras conexiones, era divertido (y demasiado estresante), observar a mi madre a través de la pantalla del ordenador, mientras la pobre mujer se peleaba con los iconos para que ella tam...