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Mostrando las entradas etiquetadas como sano

El Trader Joe's del buen rollo

Aunque mis compras para rellenar la nevera acostumbran a ser en el Market Basket, dónde la relación calidad-precio es más que aceptable para mi bolsillo, debo decir que me encanta ir de vez en cuando al trader Joe's de la esquina a comprar cualquier nimiedad. Siempre salgo de buen humor de esta tienda, más pequeña que un supermercado normal, con menos opciones de compra y con productos más caros. ¿Por qué? Es más acogedora.  Te da la bienvenida con flores naturales de todos los colores, y paseándote por entre sus estantes hueles a canela y a calor de hogar. Hay muchos productos preparados, de diferentes culturas culinarias, preparados hasta el punto casi final, para que los humanos reticentes a cocinar realicemos el mínimo esfuerzo para poder degustar una comida sabrosa y sana, sólo calentándola en el horno o en el microondas. Sin ir más lejos, en casa somos fans de un pollo Tikka Massala precocinado, de unos rollitos de pasta de hojaldre con cebolla y bacon, y de un hum...

La dulce experiencia mamográfica

En Massachusetts, se recomienda a todas las mujeres mayores de cuarenta años que realicen una mamografía anual.   Como cumplo con este requisito desde hace ya bastantes años, tengo el inmenso placer de disfrutar de esta gozada una vez al año. Antes de empezar el relato de tan dichosa experiencia, debo decir, sin rintintín, que considero que las mamografías son una prueba útil para la detección precoz del cáncer de mama, y que no dejaré de realizarlas mientras tenga posibilidades de continuar. Y empiezo. - Recibo una carta del centro de salud recomendándome encarecidamente, y siguiendo las leyes de Massachusetts, que los llame para programar dicha prueba. - Los llamo. Tengo la increíble suerte de que una mujer ha rechazado la hora que tenía, y me la dan a mi. Tiempo de espera, menos de una semana. Estoy que salto de contenta. - Acudo puntualmente a mi cita. Entro en el centro de salud, y voy siguiendo los cartelitos que indican dónde van la mayoría de mujeres de más de ...

De cintura para abajo

Érase una vez que el Dios Papakinmalkefa, tranquilamente sentado en una espléndida nube de colores rojizos, estaba mirando hacia abajo, contemplando a los habitantes de New England. Era invierno, y por aquellos lares, el frío y el viento se aliaban con fuerza para azotar a los pobres hombres y mujeres que ocupaban aquél lugar. El Dios Papakinmalkefa se compadeció de ellos, y decidió fabricar una crema con la que embadurnarse el cuerpo y así no notar el frío de temperaturas negativas, llegado el invierno. El Dios fabricó la crema y cogió al azar a uno de los habitantes de New England, a quién trasladó volando hasta su nube. El asombrado visitante, antes de abrir la boca, escuchó lo que Papakinmalkefa le dijo: - Hola, humano. Soy el Dios Papakinmalkefa. He comprobado que en vuestras tierras el frío apremia, y me he compadecido de vosotros. He preparado este ungüento para que te embadurnes todo el cuerpo. Así, de este modo, tu y tus descendientes nunca más notaréis el frío. El pobre ...

Genética mejorada

Me encanta comprobar la teoría de la evolución en mis propias venas. Me complace ver como mis retoños me superan en gran cantidad de temas. Sin ir más lejos, a mi me apasiona leer. Mucho. Recuerdo que mis padres me reñían porqué me encontraban leyendo en cualquier rincón de casa, obviando los quehaceres domésticos. Pero tenía un talón de Aquiles: cuando me subía a un coche, no podía leer una línea de un libro sin marearme. Mucho. Ya sin la lectura, mis viajes en coche eran un martirio, vomitaba si eran largos (entiéndase por largos más de una hora y media de trayecto), con lo cual, siempre que probaba de leer, mis trayectos eran infernales. Pasé mi infancia y adolescencia con trayectos en coche mareada, con la ventanilla abierta para que el aire me refrescase mi mente enturbiada. Y sin poder leer una línea del libro que en aquellos momentos ocupaba mi actividad cerebral.  A mis hijos les apasiona leer. Mucho. Y con la mejora genética, puedo asegurar y aseguro que son capaces d...

La media maratón de Boston y mi Significant other

Mi Significant other ha participado en la media marathon de Boston, que se ha celebrado el día 7 de octubre de 2018. ¿Y quién es el Significant other?¡Ajá! Pues al que yo llamo el padre de mis hijos, o mi marido, o mi pareja. Para los americanos, el Significant other es una forma de nombrar a tu pareja,  de la forma más políticamente posible. Porque, desengañémonos, en nuestra sociedad, cada día aparecen nuevas formas de entenderse el concepto de familia, de vida. Familias monoparentales, familias con parejas casadas legalmente con anteriores parejas, parejas del mismo sexo, parejas, parejas, familias, familias, hijos de una anterior relación, hijos de antes y de ahora con los de antes que también son los de ahora... y los americanos han encontrado una fórmula especial y correcta para designar a tu pareja actual, o más bien, a la persona que más significa para ti en estos momentos. Significant other. Y todos contentos. O no. Y aquí estábamos, mi significant other participando en...

Padres equipados

Sábado por la mañana. Estoy durmiendo en los brazos de Morfeo después de una semana intensa. Estoy soñando algo raro, como siempre, que no consigo descifrar. Y, de pronto, a las 6:30 de la mañana, suena el despertador. ¿6:30 de la mañana un sábado? ¿6:30?¡6:30!¡Mierda!¿Pero qué...? Y acto seguido recuerdo que uno de mis churumbeles ha decidido que de mayor quiere ser futbolista, con lo cual su amantísima madre lo apuntó a clases de fútbol (soccer, como lo llaman en Massachusetts) y los partidos se juegan durante todo el otoño los sábados a las 8 de la mañana. Resignada, paro el maldito despertador y me preparo el desayuno. Despierto a mi futbolista en potencia, y nos vamos al campo de fútbol, para delicia de los pequeños, que no de los padres. Como me estoy americanizando a marchas forzadas, éste sábado he llegado al campo equipada con todo el material necesario, orgullosa de que mi retoño se vaya de mi lado para jugar un partido de maldito fútbol. Ay, perdón. Aquí describo mi atu...

Entrenadores voluntarios

Mi pequeño ha querido probar el baseball, deporte americano por excelencia y motivo de largas horas delante del televisor para una gran parte de americanos que se precien de serlo.  Para saber en qué equipo jugarían (es decir, para saber de sus habilidades más o menos baseboleras), a los niños los citaron en el gimnasio de la escuela secundaria de la localidad. Nunca había visto a tanta gente en un punto concreto del pueblo. Padres y madres se apilaban en la entrada del gimnasio, para poder captar las habilidades más o menos desarrolladas de sus pequeños y adorables monstruitos. De nada sirvió que yo y un par de mamás nos escabulléramos de la entrada e intentásemos colarnos dentro del gimnasio. Un simpático pero firme cincuentón de buen ver nos dijo que la entrada estaba prohibida durante las pruebas y que debíamos esperar fuera. Al cabo de dos horas de práctica, mi pequeño salió del gimnasio y nos fuimos a casa, esperando impacientes un correo con el grupo al que lo habían ace...

Ejercicio de madre. Clases gratuitas

Cuando alguien me pregunta si practico algún deporte, mi respuesta es afirmativa. Cuando me preguntan qué deporte practico, les digo la verdad: tengo dos hijos. Esto debería contar como deporte semi-olímpico como mínimo. Como algún escéptico no cree que tener dos hijos sea un deporte, aquí dejo una serie de ejercicios diarios que sirven como clases de gimnasia para el más incrédulo, y que voy a describir de manera totalmente gratuita: - ejercicios de las cuerdas vocales . Este es el músculo que tengo más ejercitado en todo mi cuerpo. Me paso el día gritando a mis hijos para que hagan los deberes, ordenen su habitación, recojan su ropa, cenen, pongan la mesa, se laven los dientes y vayan a la cama. Los gritos van acentuándose a medida que pasa el tiempo, puesto que mis hijos cada vez me hacen menos caso. Tengo calculado que a los sesenta ya tendré voz de soprano y triunfaré en la ópera (mi objetivo: Milán). - ejercicios de espalda.  Mis hijos ayudan enormemente a la actividad di...

Superpoder

Tengo muchas amigas con superpoderes. Una de mis mejores amigas, cose cualquier tipo de tela y la puede transformar en buffs, bolsas de playa, estuches de lápices, marcadores de libros. Otra de mis amigas, es una apasionada de la cocina y enseña con paciencia infinita a que su peque mezcle los huevos con la harina para fabricar algo comestible. Otra amiga, transmite la pasión por la naturaleza a sus hijos, y sus acampadas en la montaña son espectacularmente bonitas. Mi superpoder es el de estar en dos sitios a la vez. ¿Que cómo lo hago? ¿Teletransportación?¿Paro del tiempo? Bueno, casi casi, aunque a veces no sé ni dónde me encuentro. Mis hijos han desarrollado, por suerte, aficiones distintas el uno del otro, con lo cual sus actividades extraescolares no coinciden ni en espacio ni en tiempo. Pero, eso si, coinciden en día. Los días de las dos aficiones, su madre amantísima, oséase mi menda, debe c onducir su utilitario, cargado con el hijo mayor y su habituallamiento deportivo ha...

Miel

La primera vez que escuché la palabra honey (miel), sin que se hiciera referencia al producto proveniente de las abejas y objeto del deseo de los osos más golosos, fué en New York. En uno de mis viajes hace tiempo a una ciudad que me tiene enamorada, la chica que nos tomaba el pedido en un pequeño bar de Tribeca me dijo: ¿Y tú que és lo que quieres, honey? ¿Yo, miel?¿Miel de qué? Me encantó que alguien me comparara con un líquido dulce del color del oro viejo, pero no salí de mi asombro. Ahora que ya hace tiempo que vivo en Massachusetts, estoy acostumbrada a escuchar que mis amistades y mis compañeras de trabajo se acercan a mi tratándome de miel. ¡Incluso yo digo miel a mis amistades o a mis compañeras de trabajo! Atrás quedan mis palabras para mostrar afecto, tales como cariño (sentimiento), corazón (parte del cuerpo que simboliza toda la ternura), amor mío (explícitamente amor en mayúsculas), guapa (por dentro y por fuera). Cerca de Boston, al hablar con la persona a quién...

Gracias John Lasseter

Vimos Cars 3. No tenía ninguna buena expectativa para la película, ni cuando vi el trailer me estremecí en ningún momento de emoción. Más de lo mismo, vaya, un campeón que después de muchos percances volverá a ser campeón. Un Rocky 3 a lo automóbil. Mis hijos, atentos a la pantalla, pero por lo que a mi respecta, ninguna emoción digna de mención aparte de aburrimiento.  Pero, atención, al final de la película, las cosas cambian radicalmente , se produce un giro frenético en el guión y me encuentro delante de uno de los argumentos más reivindicativos en pro de derechos lógicos y éticos que nunca había visto. Llegados a este punto, noviembre del 2017, dudo que mis comentarios sobre la película sean espoilers, así que allá voy: 1.- La protagonista, al final de la película, es una mujer (vale, si, "una coche"). Una mujer a la que toda la vida le han dicho que debe tocar con los pies en el suelo (si, si, con las ruedas en este caso), que no merece la pena soñar en quimeras ...

Experiencias en la costa oeste: 7. Grand Canyon

Grand Canyon es el primero de los parques que visitamos en Arizona . Horas de coche después de nuestro inolvidable Mighty Five (o, lo que es lo mismo, nuestras excursiones por los cinco parques nacionales de Utah), nos trasladaron a uno de l os parques nacionales más famosos del mundo. Al llegar al parque, nos paramos en mitad de la carretera, junto con el resto de coches que iban y venían, observando a un alce que comía tranquilamente sin importarle demasiado a la multitud de curiosos a los que había congregado. Si, ésta es una de las máximas de los parques naturales, los animales salvajes no tienen miedo de los humanos. Los humanos les sacan millares de fotos, los observan, se acercan lo más que su miedo les permite, incluso algunos adultos o niños les dan un poco de comida aunque está totalmente prohibido... pero nadie lastima a los animales. Nadie. Fenomenal. Después de la visión del alce, sin que nadie pitara por adelantar a los coches que nos habíamos congregado allí, continuamos...

Experiencias en la costa oeste: 5. Arches

Arcos. Arcos imposibles de diseñar, imposibles incluso de imaginar antes de que la naturaleza consiguiera fabricarlos a base de tiempo y presión. Arcos preciosos que parece que desafíen las leyes de la naturaleza y de la razón. Arcos deliciosos de colores rojizos que deslumbran por su forma y tesón. Arcos delicados y únicos imposibles de diseñar con seguridad a través de programas informáticos. Arches National Park es un gran parque natural de la Costa oeste de los Estados Unidos que nos ha apasionado a través de sus formas espectaculares de piedras colocadas una encima de otra diría yo que usando la magia milenaria de los indios que las habitaban. Hay bastantes excursiones interesantes en dicho parque natural, parajes extraordinarios, más o menos fáciles de recorrer, con el premio final de observar unos arcos esculpidos sin mano humana a través de siglos, erosiones, lluvia y paciencia. Recorrimos tres de estos parajes, a cada cual más bello, emocionándonos al final del camino al...

Experiencias en la Costa oeste: 4. Capitol Reef

El tercer Parque Nacional que visitamos en Utah es el Capitol Reef . No es el más popular, ni el más espectacular, ni el más rico en orografía, pero continúa siendo bonito y continúa deleitándonos con surcos milenarios sobre piedras prehistóricas que me mantienen con la boca abierta.  Dentro de este parque natural, escogemos recorrer Chimney Rock loop, una excursión que nos devuelve al punto de partida habiendo dado una vuelta de 3 millas en total, como si nada. El parking está justo debajo del punto de partida y, contrariamente a los parking anteriores, éste está prácticamente vacío, sólo coches que aparcan para que sus ocupantes salgan, tiren la foto de rigor a una piedra enorme que está cerca, regresen al coche y se larguen en busca de otra presa fotográfica. Pero no, nosotros somos más chulos y fuertes y valientes y deportistas (sigh) y decidimos que recorreremos el camino que nos devolverá al punto de partida, no sin antes habernos cansado como burros y disfrutado como enan...

Experiencias en la Costa oeste: 3. Bryce

El día anterior a descubrir Bryce, el segundo de los Mighty five, el segundo de Utah, caminamos varias horas por la ruta de los Narrows en Zion. Nos cansamos y llegamos tarde al hotel, comimos poca cosa y nos dormimos enseguida. A la mañana siguiente, nos levantamos a las seis para empezar la ruta por nuestro segundo parque nacional. Yo estaba cansada, mis niveles deportivos habían subido ligeramente desde Zion, pero no quería otra larga caminata por otra larga ruta. Ensimismada en mis pensamientos, llegamos al parking de Bryce y nos dirigimos a un punto muy cerca para contemplarlo.  Yo no tenía demasiadas expectativas sobre Bryce, era un parque desconocido y no muy popular (por lo menos a lo que a mi se refiere), pero me acerqué a contemplarlo por primera vez. Al verlo, me quedé muda. Mis ojos se abrieron de forma desorbitada y mi boquita de alelí consiguió proferir un "¡Oh!" descomunal, que escuché largamente para mis adentros. Mi parque nacional de la costa oeste favori...