Ir al contenido principal

Miel

La primera vez que escuché la palabra honey (miel), sin que se hiciera referencia al producto proveniente de las abejas y objeto del deseo de los osos más golosos, fué en New York. En uno de mis viajes hace tiempo a una ciudad que me tiene enamorada, la chica que nos tomaba el pedido en un pequeño bar de Tribeca me dijo:
¿Y tú que és lo que quieres, honey?
¿Yo, miel?¿Miel de qué? Me encantó que alguien me comparara con un líquido dulce del color del oro viejo, pero no salí de mi asombro.
Ahora que ya hace tiempo que vivo en Massachusetts, estoy acostumbrada a escuchar que mis amistades y mis compañeras de trabajo se acercan a mi tratándome de miel. ¡Incluso yo digo miel a mis amistades o a mis compañeras de trabajo!
Atrás quedan mis palabras para mostrar afecto, tales como cariño (sentimiento), corazón (parte del cuerpo que simboliza toda la ternura), amor mío (explícitamente amor en mayúsculas), guapa (por dentro y por fuera). Cerca de Boston, al hablar con la persona a quién tengo delante en inglés, lo que me sale como muestra de afecto es el susodicho honey. Y mi alrededor es una fiesta de azúcar y calorías habladas de lo más reconfortante, aunque intento evitar los dulces y calorías reales a más no poder. Tengo una compañera de trabajo que me llama sweety (dulce), cada vez que irrumpo con mis pasos ajetreados a las oficinas. Y me encanta. Me encanta llamar a la gente con nombres dulces, incluso a los desconocidos, a los que a veces ayudo a encontrar el ascensor del edificio, o a los niños con los que intercambio un hola en los pasillos. Me gusta que me llamen honey porqué quieren darme a entender que soy una chica dulce. Mejor no pregunten en casa.

Comentarios

Entradas populares de este blog

De como el ratoncito conoció al elfo

"¡Mira, mamá!" me dice mi pequeño orgulloso, mostrándome una pequeña caja de plástico azul en forma de baúl. "¡El diente que se me movía se me ha caído durante la comida en el cole!". Pues veremos lo que te trae esta noche el Ratoncito Pérez. En casa, aunque en Massachusetts, intentamos mantener las tradiciones con las que hemos crecido mi marido y yo. En el caso de los dientes, a nuestros pequeños no los visita el hada de los dientes americana, la famosa Fairy Tooth . En nuestra casa aparece el Ratoncito Pérez, para traer algún pequeño regalito como intercambio del diente que descansa quietecito debajo de la almohada. Pero hoy mi pequeño me pide que yo misma hable con el Ratoncito Pérez y le pida un regalo inusual. "Mamá, yo quiero que el Ratoncito Pérez me traiga de regalo al Elf on the shelf ". ¿Cómo?¿Y ese quién es? Reconozco que lo he visto multitud de veces en multitud de tiendas por las que paseo para encontrar regalos innecesarios para gen...

Abuelita ¿dónde estás?

Hoy he podido ir a recogerte al centro de día. Al escuchar tu nombre, has sacado la cabeza tímidamente por la puerta y me has mirado, sorprendida. No me has reconocido, lo sé, pero me has saludado con un "Hola, bonita!" "Hola, abuelita, soy tu nieta. Hoy vengo yo a recogerte. ¿Te parece bien?" "¡Oh, qué alegría! ¿Cuando has llegado?" "Hemos venido a pasar las vacaciones en casa, llegamos el veintitrés de diciembre." "¡Ah!" Te ayudan a ponerte el abrigo, te desean unas felices fiestas y tu les devuelves la felicitación con sonrisa incluida. Y salimos a la calle. Tu me coges del brazo. Yo te paso la mano por encima de la tuya y te observo. Pareces tranquila y contenta de que haya venido a buscarte. Tu cara es bondad y delicadeza, atrás han quedado los días en que desprendías fuerza y seguridad en ti misma. El sol luce en todo su esplendor, el cielo es azul y nos invita a pasear. "Abuelita, ¿te apetece dar una vuelta...

El camino de baldosas rojas

Como si de una Dorothy con zapatos de charol rojos cualquiera se tratase, los turistas de Boston no pueden dejar de visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad siguiendo las baldosas rojas que empiezan en el Boston Common. Si en un principio se trataba de descifrar la ruta que Paul Revere siguió de noche, para alertar a los colonos que los británicos llegaban en tropel para atacarles, lo cierto es que estos adoquines te llevan a lugares históricos y emblemáticos de la ciudad. Entre otros lugares, podemos admirar el edificio del gobierno de Massachusetts; el cementerio donde está enterrado algún presidente de los Estados Unidos y algunos de sus familiares; la primera capilla anglicana; la escuela más antigua de América, la Boston Latin School; la casa de reunión del tea Party, dónde empezaron los discursos para conseguir la independencia americana; el sitio de la masacre de Boston; Faneuil Hall, reconvertida en un espléndido lugar para comer, pasear, y escuchar música en directo;...