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Mostrando las entradas etiquetadas como pediatra

Me he enamorado

Me he enamorado, total y perdidamente , de la música country. Hace unos meses descubrí una cadena de radio, la 102.5 en la FM, dónde toda la música era country, y me he convertido en fan número uno, hasta el punto de que en casa sólo quiero escuchar música de este tipo, y mis amantísimos hijos y mi marido empiezan a estar hasta las narices de mis nuevos gustos musicales. Pero es que este tipo de música es totalmente espectacular para mis sentidos. Me encanta escuchar las canciones de Thomas Rhett, de Blake Shelton, de Kelsea Ballerini y de Keith Urban, contando amores y desamores, ya sean de parejas, de amigos o de amores no correspondidos. Normalmente cantado en primera persona, y contando una historia emotiva que me permite llorar mientras me imagino mentalmente lo que los cantantes van contando en la canción. Y la música que acompaña estos versos cargados de sentimiento es sencillamente espectacular. Tonadas lentas que van acelerando, que se te quedan en la mente incluso cuando han...

Mamá gilipollas

He decidido basarme en la ciencia para intentar entender a mis hijos. Aparte del prueba-error que ya tantas veces he probado en mi vida y con el cual he obtenido errores inmejorables, ahora estoy probando diferentes teorías a través de hipótesis bien argumentadas. Uno de mis últimos trabajos científicos es el siguiente: Título: Los amigos de mi hijo Cada día, al recoger a mis pequeños en la parada del autobús, les formulo la misma pregunta: ¿Qué habéis hecho en el cole hoy? Sus respuestas, cada día, son una de las siguientes, o con suerte las dos juntas: - No lo sé; - No me acuerdo. Muchas pistas para generar hipótesis no me dan, con lo cual yo continúo insistiendo, por eso de averiguar qué hacen mis hijos cuando se separan de mi. Formulo, pues, la siguiente pregunta: ¿Quieres que organice una playdate  con alguno de tus amigos? ( playdate , oséase que un niño amigo de tu hijo venga a tu casa dos horas, corran, salten, jueguen al Minecraft y uno de sus progenit...

Mocos transoceánicos

Volvemos a casa (en Boston), después de nuestras vacaciones en casa (Barcelona). Si, vamos de casa a casa. En Boston tenemos nuestra vida actual, con amigos nuevos, compañeros de trabajo y de colegio y en Barcelona tenemos nuestra familia y los amigos de siempre. De casa a casa y tiro porque me toca. El viaje de vuelta no es ningún regalo. No hay vuelo directo entre Barcelona y Boston y esta vez hemos pasado por Munich por eso de alargar un poco más la jornada, para cerciorarnos que estamos muy pero que muy lejos de casa. En un momento dado, ya en el segundo avión del día, el que nos transportaba hacia nuestro destino final, se ha escuchado el silencio. La mayoría de gente llevaba puestos los auriculares para escuchar la película de turno escogida, otros intentaban dormir utilizando posturas que seguro les han desencajado alguna vértebra y otros nos levantábamos para ir al... baño! Y el silencio se ha roto al escucharse el estornudo de un bebé. Pobrecito. Al segundo, otro estornu...

Te encontré en Massachusetts

Mis encías sangraban. Eran super delicadas. El dentista me aconsejaba que me lavara los dientes con precisión pero aunque yo me pasaba largos ratos cepillándomelos, mis encías continuaban adoloridas y sangraban a la menor ocasión. Luego empecé a probar aquel hilo dental fino y suave, que me ponía entre los dientes para sacar cualquier resto de comida que hubiera podido quedar. Yo cortaba un buen trozo de hilo, abría la boca y empezaba el baile de la contusión, puesto que no conseguía llegar a los lugares más recónditos de mi dentadura, el hilo me quedaba pringoso gracias a la ayuda inestimable de mi saliva y al cabo de pocos minutos yo ya no recordaba por dónde había y no había pasado con el hilo dental. La segunda opción fueron aquellos delgados bastoncillos de plástico que acababan en finas escobillas, básicamente tenían la forma de escobillas del baño pero en miniatura. Se metían entre los dientes si podían, porque yo frecuentemente los doblaba y no conseguía que me liberaran d...

Animales en observación

Vivo en uno de los suburbios de Boston. En una de esas calles repletas de casitas con jardín, de vecinos que se saludan con la mano pero que no intiman, de buzones plantados en el césped y que parecen una casita para pequeños animalitos. Dicho lo cual, evidentemente es indispensable el uso de un automóbil para ir a cualquier sitio. Por la mañana, muy tempranito, conduzco mi coche para dirigirme a mi lugar de trabajo. Paso entre hileras interminables de árboles que me saludan con sus ramas repletas de hojas verdes. Circulo por calles curvadas que desembocan en más calles repletas de meandros. Entro dentro de pueblos que están despertando al nuevo día. Y observo a la fauna humana que conforma mi espacio particular, a lado y lado de la carretera: - Animal en observación número 1: El paseador de perros. Dícese de un hombre que pasea dos o tres o cuatro perros a la vez. Oficio muy preciado, puesto que mucha gente tiene un perro en su casa y toda esta gente trabaja todo el día d...

Emergencias de Massachusetts

Mi peque se encontraba mal. Le dolía la barriga. Una visita al baño y vuelta a la cama. Al cabo de un rato, volvía a dolerle la barriga. Vómitos y diarrea. Esperamos un rato y vuelta a vómitos y diarrea. Sábado de madrugada. Teléfono del pediatra cerrado. Pues venga, estrenaremos servicio de emergencias de Massachusetts . Aparcamos el coche cerca de la puerta principal de emergencias, y me dirijo con mi peque en brazos a recepción. Después de tomarnos los datos típicos (fecha de nacimiento, nombre, seguro médico al cual estamos adscritos...) y de ponerle al niño un brazalete con sus datos, esperamos en la sala de espera. Al cabo de poco, una enfermera nos atiende. Es la enfermera la que decidirá si nuestro caso es urgente o puede esperar. Toma temperatura y presión , nos pregunta porqué estamos allí y nos devuelve a la sala. Al cabo de muy poco, nos llama otra enfermera y nos conduce hacia una amplia sala donde los médicos y enfermeras tienen en el centro su base de operac...

Fundación Richi

Conocí a Richi a través de un papel plantado en la puerta principal de nuestra comunidad de vecinos. En dicho papel había la foto de un niño, Richi, y al lado, unas frases pidiendo que se recogieran tapones de plástico para ayudar a Richi en su ayuda particular contra el cáncer. Les conté a mis niños que debíamos recoger tapones para ayudar a un niño enfermo, y nos pasamos todo el verano guardando tapones de todos tipos y colores. Cuando la bolsa estaba llena, los llevábamos a casa de la vecina que los recogía.  Aquí acabó nuestra pequeñísima contribución en la lucha que Richi mantiene contra el cáncer. Me enteré por la vecina que recogía los tapones que Richi y su familia viven hoy en día en Boston, y me puse en contacto con ellos.  Conocí al padre de Richi y me contó su historia. Su lucha por salvar la vida de su hijo los condujo hasta Boston, donde se encuentran los mejores hospitales para tratar el tumor cerebral que les cambió radicalmente su vida. Después de...

Yo te protejo, yo me cubro

Resfriados. Más que comunes en esta zona. Como mínimo, para mis niños. Y mis niños estornudan. Y el estornudo puede enviar miles, qué digo yo, millones de microbios a los alrededores de mis churumbeles. ¿Y quién está alrededor de mis churumbeles? pues yo y mi marido, por supuesto, y los niños de su colegio, y los profesores, y los niños con quienes juegan, o con quienes van a actividades extraescolares, o la gente de la mesa de al lado cuando vamos a un restaurante, o las enfermeras y los doctores cuando van al médico, y... oséase, todo el mundo con el que pueden interaccionar. Aquí puede verse una lista de remedios eficaces para prevenir que los millones de bichitos puedan llegar a huéspedes cercanos: Remedio antiguo: el pañuelo de ropa.  El pañuelo de ropa que mamá pone en la mochila por si acaso pero que nunca llega a tiempo de evitar el esparcido de los bichitos en el espacio más cercano. Remedio nuevo: el pañuelo de papel.  El paquete de pañuelos de pape...

El pediatra guay

¿Visita al pediatra? Al matricular a los peques en el cole, uno de los documentos que te piden es el calendario de vacunaciones. Nosotros lo trajimos en español y la enfermera de la escuela y yo nos pasamos un buen rato delante del ordenador intentando descubrir si las siglas españolas coincidían con las americanas a la hora de definir los bichitos contra los cuales actuaban las vacunas. Otro de los requisitos para matricularlos es que vayan a un pediatra de aquí. Y no es mala idea.  Siempre es aconsejable, en cualquier parte, tener un pediatra de confianza, que te conozca al niño y sepa su historial médico.   La pediatra maravillosa se quedó en nuestro país, no pude traérmela a Estados Unidos, con lo cual, al llegar a Massachusetts, busqué un pediatra cerca de nuestro hogar.  Llamé al centro médico más cercano a mi casa y me asignaron uno. Al cabo de un día, tuvimos que ir al médico de urgencias.  Mi pequeño había cogido un resfriado que su mamá pensaba que p...