Hoy he podido ir a recogerte al centro de día. Al escuchar tu nombre, has sacado la cabeza tímidamente por la puerta y me has mirado, sorprendida. No me has reconocido, lo sé, pero me has saludado con un "Hola, bonita!"
"Hola, abuelita, soy tu nieta. Hoy vengo yo a recogerte. ¿Te parece bien?"
"¡Oh, qué alegría! ¿Cuando has llegado?"
"Hemos venido a pasar las vacaciones en casa, llegamos el veintitrés de diciembre."
"¡Ah!"
Te ayudan a ponerte el abrigo, te desean unas felices fiestas y tu les devuelves la felicitación con sonrisa incluida.
Y salimos a la calle. Tu me coges del brazo. Yo te paso la mano por encima de la tuya y te observo. Pareces tranquila y contenta de que haya venido a buscarte. Tu cara es bondad y delicadeza, atrás han quedado los días en que desprendías fuerza y seguridad en ti misma.
El sol luce en todo su esplendor, el cielo es azul y nos invita a pasear.
"Abuelita, ¿te apetece dar una vuelta conmigo? Aún es temprano para ir a comer a casa."
"Si, por supuesto, como quieras."
Y las dos, muy juntitas, y lentamente, paseamos por estas calles que nos han visto correr, juguetear, caminar y vivir. Tu vas con la mirada fija en la calle pero de pronto te apetece hablar.
"Estoy muy contenta que hayas venido a buscarme."
"Yo estoy contenta de poder hacerlo. Como vivo lejos, casi nunca tengo la oportunidad de pasar algún ratito contigo."
"¿Dónde vives?"
"En Estados Unidos."
"Uy, eso queda lejos, ¿verdad?¿te gusta vivir allí?"
"Si, me encanta, y a mis hijos también."
"¿Tienes hijos?"
"Si, dos niños."
"Ah, muy bien."
Y continuamos caminando plácidamente. Yo redescubro las calles preciosas de mi ciudad, nos metemos por el casco antiguo y fotografío edificios llenos de historia, el templo romano y la plaza de arena que es el centro de la urbe. Tu esperas tranquilamente a mi lado mientras yo me tomo mi tiempo para contemplar esos rincones que bien conozco pero que siempre me impresionan.
Ahora toca una selfie contigo, como no. Y juntamos la cabeza, las dos sonreímos al teléfono y nuestra imagen de ese instante queda dentro de la cámara para siempre.
Continuamos tranquilamente el paseo.
Una persona pasa por tu lado y te saluda. Tu le devuelves el saludo sin tener ni idea de quién es. Entramos en una tiendecita donde una de tus sobrinas nos desea felices fiestas. Tu la miras, sin perder nunca tu sonrisa, y le deseas también a ella buenas fiestas. Un beso, un abrazo, y continuamos el camino.
"Pues estoy muy contenta que hayas venido a recogerme."
"Si, yo también lo estoy. Soy tu nieta."
"¿Eres mi nieta? Debes ser muy joven."
"¿Cuantos años dirías que tengo?"
"Veintiocho o treinta."
"Me encantas, abuelita. Tengo cuarenta y cuatro."
"¡Uy, pues pareces mucho más joven! Yo tengo ochenta y ocho y salud, ¿qué más puedo pedir? ¿y tu tienes hijos?"
"Si, tengo dos niños."
Y así, entre conversaciones repetidas, un paseo por la historia de mi pueblo, unos saludos a unos ya ahora desconocidos y nuestras caras sonrientes, llegamos a casa de mi madre, que me regaña un poquito por haber tardado tanto.
Maldito Alzheimer que me ha quitado a mi abuelita de carácter fuerte, decisiones sin cavilaciones, energía sin límite y frases lapidarias.
Gracias aún por poder disfrutar de estos pequeños instantes con ella que me devuelven a una infancia feliz y a un recuerdo que no quiero borrar de mi memoria.
Hola: Tus palabras son muy bonitas y están llenas de ternura. Coincido contigo en que el Alzheimer es una enfermedad muy dura en especial para los familiares del paciente que la sufre. Por lo menos tu abuela tiene muy buen aspecto y esos momentos con ella te devuelven un poco a otros tiempos mejores.
ResponderEliminarMi abuela es la persona que más admiro en este mundo. Su fuerza y su valentía eran un ejemplo a seguir para mi. Ahora me queda su ternura.
EliminarEl Alzheimer es duro para ella y para nosotros también.
Eissss!!!! M'ha agradat molt llegir-ho, sobretot perquè tinc el gran plaer de conéixer-la a alla i a tu.
ResponderEliminarAvui aquí la nit serà màgica, per vosaltres a l'altre costat de l'oceà, també.
Petons !!!!
ostres, qui ets??????
Eliminarla mercè, la tieta de les teves nebodetes precioses!!!
EliminarHolaaaaaaaaaa!!!!! De tieta a tieta, doncs! Tenim unes nebodetes preciosíssimes, és ben veritat!;) I per cert, moltes moltes felicitats!
Eliminarparecen más jóvenes las dos! es emocionante lo que has escrito, aunque no lo recuerde estos momentos estarán dentro de ella, dentro de ti y ahora un poquito dentro de nosotros también, así que gracias <3
ResponderEliminarGracias por lo de jóvenes! Mi abuela tiene el doble de años de los que tengo yo, o sea que yo tengo la mitad de sus edad. 88-44. Es decir, cuando mi abuela tenía la edad que yo tengo ahora, nací yo.
EliminarGracias a ti por leerme, la verdad es que me apetecía contar este paseo con ella, que fue lo mejor de las vacaciones navideñas (sin desmerecer los canelones de mi madre;)
Besos!
Desde luego ha sido un encuentro más que especial. Un abrazo tremendo para las dos.
ResponderEliminarGracias!
EliminarQue pena que la gente mayor vaya perdiendo la memoria. A veces cuentan de una persona mayor que estaba estupenda y pereció en pocos días y yo siempre digo que lo prefiero a verle perder la memoria y la orientación.
ResponderEliminarBesos
Yo también pensaba eso, pero ahora con mi abuela, prefiero tenerla así que no tenerla. Cuando le doy un abrazo sé (o quiero saber) que está allí, aunque sea momentáneamente.
EliminarAbrazo!