Ir al contenido principal

Primavera en Massachusetts

El primer año de vivir en Massachusetts, pasamos un invierno blanco, de temperaturas negativas... ¡incluso en grados Fahrenheit! Por este motivo, al llegar el primer día de primavera, me emocioné. Escuché el canto de los pájaros, observé los árboles en flor, ahuyenté alguna que otra abeja...
¡Sí!¡Había llegado el momento de la bendita primavera!¡Qué delícia!¡Qué placer! La temperatura era agradable, y la ropa de invierno era una pesada carga, que ocupaba un lugar demasiado importante en el armario. Ingenua de mí, contenta me puse a cambiar la ropa de invierno por la de verano. Al cabo de un par de horas, observé satisfecha cómo en el armario había una ropa liviana, adaptada a una primavera hermosa, como lo que había sido la de aquél día y por supuesto los venideros
¡Ingenua de mí!¡Estaba en Massachusetts! Al día siguiente, el frío provocó que temblase hasta mi dedo meñique. Volví a la ropa de abrigo, a las botas, y al gorro. Pero al día siguiente...¡Un calor que me obligó a poner el aire acondicionado en el coche! Y al día siguiente....¡la calefacción otra vez!
Sí, mi inexperiencia consiguió que mi ropa se moviera de aquí para allá unas cuantas veces, hasta que llegué a la conclusión de que, en Massachusetts, siempre debes tener ropa de abrigo cerca de ti... por si acaso.


Comentarios

Entradas populares de este blog

De como el ratoncito conoció al elfo

"¡Mira, mamá!" me dice mi pequeño orgulloso, mostrándome una pequeña caja de plástico azul en forma de baúl. "¡El diente que se me movía se me ha caído durante la comida en el cole!". Pues veremos lo que te trae esta noche el Ratoncito Pérez. En casa, aunque en Massachusetts, intentamos mantener las tradiciones con las que hemos crecido mi marido y yo. En el caso de los dientes, a nuestros pequeños no los visita el hada de los dientes americana, la famosa Fairy Tooth . En nuestra casa aparece el Ratoncito Pérez, para traer algún pequeño regalito como intercambio del diente que descansa quietecito debajo de la almohada. Pero hoy mi pequeño me pide que yo misma hable con el Ratoncito Pérez y le pida un regalo inusual. "Mamá, yo quiero que el Ratoncito Pérez me traiga de regalo al Elf on the shelf ". ¿Cómo?¿Y ese quién es? Reconozco que lo he visto multitud de veces en multitud de tiendas por las que paseo para encontrar regalos innecesarios para gen...

Abuelita ¿dónde estás?

Hoy he podido ir a recogerte al centro de día. Al escuchar tu nombre, has sacado la cabeza tímidamente por la puerta y me has mirado, sorprendida. No me has reconocido, lo sé, pero me has saludado con un "Hola, bonita!" "Hola, abuelita, soy tu nieta. Hoy vengo yo a recogerte. ¿Te parece bien?" "¡Oh, qué alegría! ¿Cuando has llegado?" "Hemos venido a pasar las vacaciones en casa, llegamos el veintitrés de diciembre." "¡Ah!" Te ayudan a ponerte el abrigo, te desean unas felices fiestas y tu les devuelves la felicitación con sonrisa incluida. Y salimos a la calle. Tu me coges del brazo. Yo te paso la mano por encima de la tuya y te observo. Pareces tranquila y contenta de que haya venido a buscarte. Tu cara es bondad y delicadeza, atrás han quedado los días en que desprendías fuerza y seguridad en ti misma. El sol luce en todo su esplendor, el cielo es azul y nos invita a pasear. "Abuelita, ¿te apetece dar una vuelta...

El camino de baldosas rojas

Como si de una Dorothy con zapatos de charol rojos cualquiera se tratase, los turistas de Boston no pueden dejar de visitar los lugares más emblemáticos de la ciudad siguiendo las baldosas rojas que empiezan en el Boston Common. Si en un principio se trataba de descifrar la ruta que Paul Revere siguió de noche, para alertar a los colonos que los británicos llegaban en tropel para atacarles, lo cierto es que estos adoquines te llevan a lugares históricos y emblemáticos de la ciudad. Entre otros lugares, podemos admirar el edificio del gobierno de Massachusetts; el cementerio donde está enterrado algún presidente de los Estados Unidos y algunos de sus familiares; la primera capilla anglicana; la escuela más antigua de América, la Boston Latin School; la casa de reunión del tea Party, dónde empezaron los discursos para conseguir la independencia americana; el sitio de la masacre de Boston; Faneuil Hall, reconvertida en un espléndido lugar para comer, pasear, y escuchar música en directo;...