Tengo cuarenta y siete años y ¡oh, sorpresa! tengo cabellos grises que florecen en mi cabeza. He probado repetidas veces ser una buena florecita e ir a la peluquería a teñirme, con los siguientes resultados: 1. Llamo una semana antes del evento para concertar hora en el salon de turno, 2. Me presento a la peluquería en cuestión, 3. Una mujer de mi edad pero con el pelo espléndido y donde no caben las canas, me pide que me espere mientras mi peluquera se prepara 4. La peluquera viene a buscarme a la sala de espera, con una sonrisa de oreja a oreja 5. Después de sentarme en la silla delante de un espejo inmenso, la peluquera me aconseja un balayage para disimular mis canas incipientes 5. Aunque no tengo ni idea de lo que es un balayage y me suena a algo muy caro, acepto su propuesta, puesto que me dice que quedará espectacular (evidentemente) 6. Coge tinte y pim pam pim pam sin ton ni son me friega un mejunge espeso y blanco por el pelo 7. Me pregunta por mi família,...