El 14 de febrero hubo otro Mass shooting en Florida. Básicamente un chico de 19 años mató con un arma automática a 17 estudiantes de una High school. El suceso es trágico y no es aislado en Estados Unidos, donde se han puesto en evidencia los detractores y los defensores de la libre circulación de armas. Me emocioné al escuchar la declaración de una superviviente a la masacre, pidiendo más regulación y haciendo una crítica férrea a la asociación nacional del rifle y al presidente Trump. Son conmovedores los mensajes en las redes sociales, pero no es suficiente. Nada de esto es suficiente. Los estudiantes, los de secundaria, los más afectados por estas aberraciones, salen a la calle, en concentraciones, en conferencias, para hablar sobre este tema, e intentar impedir que no vuelva a suceder. Las declaraciones de unos chicos que los adultos consideramos aún menores, me han dejado anonadada por su claridad, su valentía, su solidaridad, su respeto por todo el mundo. Estoy orgullosísima de...