Último día de escuela. Un año más, un curso más y el tiempo vuela. Los niños crecen, así como las canas, las arrugas y los dolores de espalda. Pero en el mundo de las madres , de esas con canas, arrugas y dolores de espalda, hay algunas que resisten el paso del tiempo y deciden ser valientes . Y se la juegan. Una de estas mamás valientes ha decidido invitar a su casa, a todos los niños del curso de su hijo. Hace semanas leí un email donde sin conocernos, una mujer desconocida nos invitaba a mi mayor, a sus hermanos y a sus padres, a una casa con piscina para celebrar el fin de curso. Y hacía lo mismo con todas las familias que tenían algún retoño en el curso de su hijo. Yo a eso lo llamo valentía. Así pues, justo después de que el autobús escolar soltara a mis hijos en mis brazos, éstos, ni cortos ni perezosos, me han apremiado para que voláramos raudos y veloces a nuestra casa en busca de un bañador, unas zapatillas y una toalla. Vestidos de esta guisa, nos hemos presentado en ...