Y después del Thanksgiving, nos levantamos con la barriga aún llena y nos disponemos a irnos de compras para aprovechar las suculentas ofertas que nos ofrece el Black Friday (viernes negro). En Estados Unidos es muy fácil comprar. Recibes multitud de ofertas via correo electrónico, correo ordinario, via anuncios en la televisión o en pancartas situadas estratégicamente al lado de las carreteras. Te bombardean con ofertas del 20, 30 e incluso 50% de descuento, si compras ese producto imprescindible (aunque tu no sepas ni qué es ni para qué sirve) mañana o pasado mañana. Es AHORA cuando está en oferta, aprovecha, porqué el mes próximo ya estará al precio normal. Y claro, tu no quieres ser el tonto del universo que se queda sin ese aparato extraordinario (aunque continues sin saber ni qué es ni para qué sirve) a mitad de precio, casi regalado. ¿Que lo recibes en casa y no te convence? No pasa nada, lo devuelves y la tienda te devuelve el dinero, ya sea en metálico o ingres...