Mi pequeño ha empezado sus entrenamientos y sus partidos de fútbol. Del futbol europeo, lo que aquí llaman soccer. El primer día del partido, nos levantamos emocionados (¿o era soñolientos? un partido programado a las 8 de la mañana de un sábado no es un buen augurio) y nos dirigimos al campo de futbol. Y allí comprobé diferentes modos de actuación, como no, con la gente americana de verdad. Mi modo de actuación: Llegamos al campo a las 8 y dos minutos. Culpamos al tráfico por llegar tarde, aunque nuestros bostezos nos delataban. Abrigada con chaqueta (vivimos en Massachusetts, el tiempo a mediados de abril no es para tirar cohetes), yo seguía los andares de mi hijo arriba y abajo del campo, no lo perdía de vista, le animaba cuando tenía la pelota y lo gritaba cuando fallaba algún tiro; también yo gritaba como una posesa cuando el equipo de mi pequeño marcaba un gol, bajo la mirada reprobatoria de mi marido, que me suplicaba que bajase la voz. El modo americano de actuación: A...