Si en Estados Unidos es fácil comprar cualquier artículo en cualquier época del año, las estrategias usadas durante la campaña navideña para gastar en prendas que no necesitamos son demoledoras . Recibo diariamente emails y correos en el buzón de casa, sobre tiendas que me ofrecen unos descuentos y unas facilidades de pago y envío difíciles de obviar. Así pues, mientras envío a la papelera todas esas ofertas excepcionales, también pienso en si estaré cometiendo un gran error. Y llega diciembre. Y empiezo a ponerme nerviosa por si debo comprar algo para la abuela, y el abuelo, y los primos, y los hermanos, y... y me dirijo a mis tiendas preferidas para poder abastecerme de esos objetos que imagino causarán alguna sonrisa en la cara de mis seres queridos . Marshals me gusta por la variedad, por las marcas y por los descuentos de más del 50% del precio original (o eso parece). Y por la facilidad de devolución, cuando el jersey talla S que me compro me susurra estremecido que fácilmen...