Navidad . Cuando era pequeña, yo sabía que se acercaba la Navidad porque mi abuela y mi madre estaban largas horas en la cocina preparando los canelones. Mi hermana y yo nos escabullíamos dentro de la cocina y, armadas con una cuchara, engullíamos un poco del relleno de los canelones, justo antes de que mamá o la abuela nos dijeran que eso estaba terminantemente prohibido. ¡Pero es que estaba tan rico...!¡Y reconozco que nos divertíamos incumpliendo las reglas establecidas en casa (nota mental: no compartir este párrafo con mis hijos)! Llegado el día de Navidad, lo que mi madre y mi abuela habían tardado horas en cocinar nosotros nos lo zampábamos en un santiamén. ¡Y lo deliciosamente sabrosos que estaban los canelones de mamá! Los años pasan, y los canelones de mamá han pasado a ser los canelones de la abuela. Esa abuela que se desvive por sus nietos y que los espera con emoción para estas fechas navideñas, en las que todos intentamos estar en casa, cruzando mares y océanos par...